Son frecuentes las roturas de parabrisas en las rutas 68, 23 y 51, a causa de las piedras que caen desde las cajas de los camiones. Los vecinos del Valle de Lerma piden más controles.
Los camiones cargados con áridos constituyen un verdadero peligro para quienes transitan por las rutas del Valle de Lerma. El problema se presenta, porque en la mayoría de los casos circulan con la carga al descubierto esparciendo el pedregullo por el camino.No son pocas las denuncias realizadas por propietarios de vehículos cuyos parabrisas y captos fueron destrozados por las piedras, una situación que genera, además, un alto riesgo de provocar accidentes.El ripio o arenilla en el camino, constituye para las motociclistas una verdadera trampa, ya que de toparse en cinta asfáltica con estos materiales, el derrape de este tipo de rodado está casi garantizado.Los camiones con áridos, extraídos especialmente del río Rosario, no respetan las normas de tránsito que establece que el material transportado debe estar debidamente tapado para evitar los derrames en la cinta asfáltica. Sin embargo eso no sucede, a pesar de los controles apostados en las rutas 23, 68 y 51.En este sentido, vale la pena recordar que en casi todos los municipios del Valle de Lerma, con excepción de La Merced, cuentan con departamentos de Tránsito dependientes de las comunas locales. A ellos se suman los controles camineros de la División Vial de la Policía.Pese a todo, centenares de camiones areneros van y vienen por las rutas durante todo el día con las cargas a cielo abierto y en muchos casos, sin patente, luces de freno, etc. Una situación a todas luces irregular. Los vecinos del Valle de Lerma exigen controles más exhaustivos sobre este tipo de vehículos.
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