Fuentes cercanas al municipio altamente confiables aseguran que, desde hace más o menos dos meses, una de las orejas del secretario de Obras Públicas, arquitecto Agustín Pinedo, estaría “enrojecida” y zumbando.
El gran enojo de Meoni
El sanguíneo llamado (algunos afirman que se trató de un monólogo) fue la gota que derramó el vaso en una relación que, según los voceros consultados por La Verdad, vendría derrapando hace rato y ya no tendría chances de recomponerse quedando al borde de la ruptura.
¿Qué llevó al Intendente a levantar el teléfono y quedarse afónico? Las malas lenguas que, a pesar de su fama, suelen resultar útiles a la hora de revelar verdades ocultas, confirman que el hecho que habría desatado la furia de Meoni hasta hacerle perder su natural compostura y convertirlo en un pichón (radical) del siempre enojado D´Elia, fue la actitud que habría tomado Pinedo quien, entusiasmado cual Ricky Martín juninense con el proyecto de un nuevo libro en el que, sin demasiados pudores ni falsas humildades se dispondría a contar “su obra” a lo largo y ancho de toda la gestión meonista (prepárense para leer varias veces la palabra cordón cuneta), no habría tenido mejor idea que desaparecer una semana entera de su lugar de trabajo con el objetivo de darle los últimos toques a su obra literaria, y hasta solicitar la colaboración de los empleados de su repartición con el fin de completar esa noble y esforzada tarea “artística”; dedicación a las bellas artes que habría sacado de quicio al Intendente quien, antes de avalar semejante devoción por el noble oficio de la literatura, es probable que lo prefiera rellenando los múltiples baches que decoran la ciudad.
“Nadie tiene el
puesto asegurado”
Claro que las razones globales del supuesto deterioro en la relación entre Meoni y uno de sus secretarios más antiguos (lleva más de siete años en la gestión) y de más alto perfil, estarían lejos de esta “súbita pasión literaria”, y tendrían su origen en cuestiones de fondo que, por estas horas, representarían una intolerable pesadilla para el jefe del Gobierno Local que, consultado por sus colaboradores cercanos en relación a este tema particular, repite una frase que si bien suele usar con todos sus funcionarios, en relación a Pinedo adquiere una significación particular: “Nadie tiene el puesto asegurado y se lo debe ganar día a día”.
¿Qué otras cuestiones estarían bajo la lupa del Intendente? Por un lado, el desgaste de una gestión larga que, como suele ocurrir, tiende a aburguesarse y perder efectividad en una comunidad que necesita y demanda obras.
Por otro (y esto sería lo más importante), los constantes rumores que corren por toda la ciudad y tienen por blanco preferido la gestión del polémico Pinedo quien, igual que todos los funcionarios públicos, tiene su título bloqueado.
Entrevistado sobre el particular, el secretario de Obras Públicas esquivó todo tipo de polémica y se erigió en soldado incondicional de Meoni: “Lo que pase el año que viene va a depender del intendente. Somos funcionarios, colaboradores, y el que dispone de la continuidad o no de nosotros es él. No puedo decir más que eso. Estoy para acompañar siempre y en el lugar que me diga que debo estar”.
Pinedo: “Me identifico
con toda la gestión”
De todas formas, incluso cuando trata de mostrar el perfil de soldado ejemplar y listo para dar la vida por la causa, Pinedo saca a relucir su ya famoso carácter y larga una frase de lo más sugestiva: “… Voy a acompañar siempre a este gobierno, porque creo que hace las cosas bien, las hace como corresponde, va por el camino que comparto y me identifico con toda la gestión. Y además soy radical. Primero soy radical y después me identifico con la gestión de Meoni…”. Traduciendo: Soy meonista ma non troppo.
Las grietas en el vínculo entre el Intendente y su secretario de Obras Públicas parecerían ser profundas y si algo queda claro es que no va a alcanzar con un simple apuntalamiento.
Se ve que Pinedo no suele ver el programa de Mirtha Legrand. Siempre que le preguntan a la diva de los almuerzos por qué no escribe su biografía contesta: “Porque cuando la escribís te morís”.
Si analizamos los dichos de las fuentes cercanas al corazón del poder meonista, las chances de que el libro que se está escribiendo en estos momentos sea una obra póstuma, son altísimas. El riesgo de derrumbe parece una posibilidad concreta.


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