El peligro de los animales sueltos en la ruta

El peligro de los animales sueltos en la ruta

Durante el fin de semana la Ruta 144, en su tramo de caminos sinuosos y de montaña que arrancan luego de pasar el distrito de Cuadro Benegas, presentaba un alto tránsito en ambos sentidos. Gran cantidad de vehículos se trasladaron para el oeste, en algunos casos con botes a remolque y en muchísimos casos con equipos de sky en el techo. 

 Pero lo que resultaba verdaderamente llamativo y peligroso era observar muchísimos animales sueltos.

A la vuelta de un repecho muy cerrado, por ejemplo, en horas del mediodía había un caballo suelto. Pero eso no era todo, un par de kilómetros después varios bovinos también se movían por la banquina transformándose en un peligro para los automovilistas. El tercer episodio fue con cabras, varias de ellas que estaban directamente cruzando la cinta asfáltica.

Se sabe que es un problema, además hay varios indicadores, no menos de tres, que advierten de la presencia de animales sueltos. Pero no alcanza con avisar, también hay que tener en cuenta que se trata de un camino muy pintoresco, de baja velocidad, pero que por su misma belleza carece de vías de escape. Cualquier maniobra evasiva significa el peligro latente de pegarse contra la montaña. Además, al ser tan sinuoso los inconvenientes se presentan de golpe, sin la distancia necesaria para prever alternativas que eviten el peligro.

Se sabe que el Estado se encarga de este tema, el corral municipal es que debe capturar a los animales y trasladarlos a un lugar seguro, para dar cuenta a sus dueños, en el caso de que los tuvieren. Pero un inconveniente es que en muchos casos se trata de ganado sin marcar, porque el hecho de no tener a quién denunciar, en caso de accidentes, diluye la responsabilidad de los propietarios.

El peligro que se suma es que la ruta es transitada fuertemente por el turismo, que al no conocer de estas vicisitudes pueden conducir disfrutando del paisaje y sin prestar demasiada atención a los peligros de la ruta. Deberían tomarse precauciones extras en estas épocas, por lo menos una recorrida los fines de semana para proceder al encierro y evitar otra tragedia que ponga a San Rafael en la parte triste de las crónicas periodísticas.

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