Sostienen que existen testimonios de alumnos que confiesan el uso de pastillas mezcladas con bebidas energizantes o colas que les provoca euforia y es el caldo de cultivo para las agresiones.
“En muchas de las charlas que realizamos en los establecimientos escolares, surgió de los propios chicos que en el horario escolar consumen algún tipo de fármacos, que los mezclan con energizantes o Coca Cola, y eso les produce cierta efusividad que los lleva a cometer actos violentos”, reveló el profesional, quien adelantó que se comenzará a trabajar con otras instituciones para que este tipo de situaciones tengan un marco científico sólido, que les permita encarar acciones preventivas.
Según Arambuena, el tema generó gran preocupación en la institución que preside, y que abre un gran desafío para la institución educativa, ya que resulta complejo generar redes de prevención.
“Hoy en día el consumo de fármacos ha llegado hasta las escuelas. Los jóvenes creen que los fármacos de venta controlada son más seguros que las ilícitas porque se pueden comprar en una farmacia, sin embargo, son más potentes y es por eso que los jóvenes se meten en grandes problemas de relación como estamos acostumbrados a distintos tipos de flagelos como la violencia, bullying, suicidios, deserción escolar, entre otras”, enfatizó.
Respecto del tipo de fármacos que consumirían los estudiantes, Arambuena indicó que se trata “especialmente de tranquilizantes, que los chicos pueden encontrarlos en su casa, por lo general pastillas que sus abuelos o sus padres utilizan para dormir”.
Dijo que por el momento sólo cuenta con testimonios de algunos chicos que lo hicieron de manera informal, pero que merced a un convenio marco de cooperación firmado recientemente con la Unse, se le podrá dar un fundamento científico al problema, para poder encarar soluciones o tareas de prevención.
Proyecto Padres y la Unse acordaron “desarrollar acciones conjuntas de intercambio y cooperación científica, académica, profesional, social y cultural en temas inherentes al conocimiento y formación integral de las personas y a la calidad de vida de la población”.
Prevención
El profesional apeló a la familia como el ámbito donde es posible encarar la tarea de prevención, y en ese sentido aconsejó el diálogo constante de padres e hijos. “Interésese por sus necesidades, y bríndeles comprensión, afecto y apoyo. Dialogar es también escuchar, por lo tanto no monopolice la conversación. Conozca a los amigos de sus hijos. La presión de grupo es una de las principales causas para comenzar a experimentar con drogas”.
Aconsejó también establecer límites en las horas en que debe regresar al hogar y vigilar el dinero que le proporciona y en qué lo gasta, ya que para consumir fármacos y drogas es necesaria comprarlas con dinero”
“Guarde sus fármacos y los de sus hijos, en un lugar seguro de la casa, bajo llave, si tienen motivos fundados para preocuparse y revisen sus frascos incluso unas cuantas pastillas que falten pueden ser una señal de alarma. Sepa decir no. Enséñele a su hijo el concepto de límite. No confunda afecto con permisividad. Evite posturas autoritarias o excesivamente permisivas. Ni amiguismo ni autoritarismo. En las grietas que dejan los padres se filtra la droga”, aconsejó finalmente.
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