Fue el domingo al mediodía en el barrio La Rivera de Villa Mercedes. El hombre y el menor se midieron a golpes en medio de la calle. Los policías recuperaron el botín y demoraron al joven y a su cómplice.
Quizás no puede prohibir que salga a robar pero lo que sí pudo Eduardo Rodríguez es prohibir que su hijastro llegue con sus trofeo de robo para esconderlo en su propia casa donde el pretende que se viva de manera decente.
Ese domingo apenas pasado el mediodía el adolescente llegó con: un ventilador, una pistola de riego, distintas alhajas, un alargue, y unos auriculares. Rodríguez lo vio y se paró en el umbral para prohibirle entrar si no devolvía esos elementos. Al adolescente no le gustó que su padrastro lo cuestionara, lo insultó e intentó golpearlo y a partir de ese momento se trenzaron en una lucha que terminó en plena calle.
Un móvil policial llegó al lugar, los separó y también recuperó los elementos que estaban desperdigados por el piso.
Luego de separarlos, el menor le dijo a la Policía que podían encontrar más elementos robados en otra casa de la manzana 7077 donde vive un hombre llamado Matías Alanís.
La Policía encontró en la casa descripta un equipo de música y también en ese momento apareció el cómplice del ladrón, otro menor de 16 años con un largo prontuario de apellido Bustos.
El joven asumió el robo con un dejo de arrogancia y con insultos a los uniformados que rápidamente lo demoraron.
Los dos menores y los elementos recuperados fueron llevados a la Comisaría Nº 29 donde poco más tarde irrumpió a los gritos la madre de Bustos, identificada como Celia Saavedra.
La mujer amenazó a los oficiales con sus supuestos vínculos políticos, casi como cada vez que su hijo cae detenido.
Poco después localizaron al dueño de los objetos robados, le tomaron la denuncia y le devolvieron todo.
Los dos menores por disposición judicial fueron entregados a sus progenitores.

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