Una película muestra La Salada por dentro

Una película muestra La Salada por dentro

El film, cuyo rodaje se registró en 2012, fue estrenado en la última edición de Bafici. ¿Qué muestra de la tradicional feria de Lomas?

La película muestra escenas de la feria, donde sus personajes principales trabajan y se relacionan a diario.

Estrenada en marzo en la última edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), la obra aún se encuentra en cartel y se puede ver en el cine Gaumont del barrio de Congreso y durante todos los fines de semana de julio en el Centro Cultural San Martín, ubicado en Recoleta. Además, en agosto “La Salada” representará a la Argentina en el Festival de Cine de Gramado, el más antiguo de Brasil.

Si bien el director de la película, Juan Martín Hsu, es nacido y criado en la Capital Federal, le tocó patear la feria de adolescente, allá por fines de los 90, cuando el paseo de compras sólo abría a la madrugada y contaba con muy pocos puestos, casi todos manejados por ciudadanos oriundos de países vecinos y asiáticos.

El director y la historia. Juan Martín es hijo de coreanos y taiwaneses, y muchos de sus amigos de la colectividad trabajan en el paseo de compras. Al conocerla desde sus orígenes y a partir de su marcada conformación extranjera, Juan consideró que la feria era “un lugar interesante” para contar la vida de la clase inmigrante argentina, también a merced de su ubicación geográfica, a escasos metros del límite con la Capital Federal. “Era el lugar ideal para que estos personajes convivieran”, explicó en diálogo con Info Región.

“La feria nació como un espacio tomado y hoy no está del todo afianzado legalmente”, consideró el director y agregó: “Son bordes difusos que me parecieron interesantes para trabajar”. 

La Salada fue el lugar idóneo para contar tres historias de vida por momentos desesperantes ante la soledad inherente al desarraigo de la tierra natal: una mujer coreana que es obligada por su padre a casarse con un compatriota por conveniencia, un hombre taiwanés que vende películas pirata y sueña con encontrar el amor de su vida, y un joven boliviano que baja hacia estas tierras para conseguir un trabajo estable de la mano de su tío.

El rodaje. Se realizó durante dos semanas en octubre de 2012 en La Salada y constituye la mitad de la duración de la obra. En un principio, la intención de los realizadores era que la feria se convirtiera en un personaje más de la obra, pero a partir de ciertas complicaciones – como la inevitable mirada a cámara de los visitantes del paseo de compras – hicieron que la visión final de la película sobre la feria sea más general y las historias de vida de sus personajes se convirtieron en centrales.

La mirada puesta en la inmigración. “La película no es sobre la Salada, sino con el tema de la inmigración en la Argentina. La feria es una arista que permite contar algo, pero con un costado chiquito, porque mientras más grande sea su rol en la película más se pierde la particularidad de los personajes y sus historias”, aclaró.

Juan Martín entendió sus orígenes como “motivo” para dar vida a la película. “Es el disparador que arrancó esta película”, señaló y detalló que la cinta “se sostiene” con escenas biográficas suyas, de sus familiares y de sus amigos más cercanos. “Son compilaciones de muchos años de nuestra vida cotidiana”, remató.

El director señaló que su deseo es que la ópera priva “sirva para desestigmatizar ciertos preconceptos que se tienen sobre el inmigrante, así como desarraigar esa mirada tan acartonada que se tiene de él”. En resumen, tratar de comprender al otro, conectándose a través de las emociones.

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