"Él me pegaba y después me ayudaba a limpiarme"

La joven que fue golpeada salvajemente por su pareja en Mar del Plata contó los pormenores de una relación tormentosa que duró ocho años

El último miércoles, la fiesta de inauguración se desarrollaba con normalidad en uno de los paradores de las playas de la zona sur de Mar del Plata, y Verónica Montenegro, de 25 años, disfrutaba de esa noche junto con amigas, hasta que irrumpió en la escena Cristian "Pilo" Pilloti, de la misma edad, con quien, pese a estar separados hace poco tiempo, seguían frecuentándose.

"¿Así que bailás como una putita (sic)? No vas a bailar más, te voy a matar", fueron las palabras del hombre, antes de arrastrarla desde el espacio de la diversión hasta el estacionamiento del lugar, donde le propinó una feroz golpiza. Luego de tres días internada, ella logró contar su historia, una historia de golpes y malos tratos que transitaba su octavo año.

Según relató en declaraciones a la prensa, subió las fotos a su cuenta de la red social Facebook y relató el caso para "que se tome conciencia de la gravedad", gravedad que ella entendió al mirarse el espejo tras la última golpiza, y luego de que el médico le confirmara que si hubiera recibido un golpe más, habría perdido el ojo.

Sobre la vida en pareja, confirmó: "Ya no éramos novios, pero nos seguíamos viendo", y pese a que "ya había antecedentes violentos" no eran "con tanta bestialidad". Ella callaba su sufrimiento, "no lo hablaba con nadie, no lo contaba, y la única persona que lo sabía era él", a la vez que confesó en charla con InfobaeTV que entre los sufrimientos padecidos se incluían "golpes, tirones de pelos y mordidas".

Y como él era el único, que lo sabía, él era a la vez quien le propinaba los golpes y quien después la cuidaba. "Él me pegaba y después me ayudaba a limpiarme", afirmó, y confesó: "Terminé igual de enferma que él", ya que "tenía esperanza de que cambie. Yo pensaba que íbamos a estar bien y que ya había pasado".

"Yo a Cristian no lo odio", afirmó, y aclaró que "siento que me arruinó una parte de mi vida, pero yo no lo odio. Si lo tengo enfrente, lo único que quiero es irme. Lo que quiero es que él no haga esto nunca más a nadie, ni a él ni a nadie".

Respecto del sufrimiento del miércoles último, aseguró: "Hay gente que me escribe pidiendo perdón porque dice que lo vieron y que se sienten responsables de no haberse involucrado, pero no tienen la culpa, también hay que estar en esa situación". Y sobre el accionar del personal de seguridad del parador aclaró que "el patovica dijo que era una discusión de pareja y que no se podía meter".

Tras la denuncia presentada, se elevó una orden de restricción para "Pilo", por lo que no puede acercarse a Verónica, a quien intentó contactar por Facebook, aunque ella reconoce que no contestó sus mensajes. Sin embargo, él continúa llamando a los amigos de la joven para interiorizarse sobre su estado de salud.

Por su parte, Marcela Luca, de la Dirección de la Mujer de Mar del Plata, aseguró: "Más allá del alcance la denuncia y lo legal, pensamos que el hombre necesita una asistencia porque a lo largo de su vida va a haber otras mujeres y tiene una patología de la que debe hacerse cargo".

"Desde la Dirección de la Mujer nosotros tenemos un grupo de reflexión para hombres que ejercen violencia de género, que han sido victimarios, y como Estado no lo podemos dejar de lado", informó.

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