Con todo el simbolismo que tienen la capucha y el antifaz, por un lado, el ícono de los revoltosos, anárquicos y violentos ejemplares de “Quebracho”, la unidad de ataque que usa el kirchnerismo para disuadir a los que no piensan como ellos y por otro lado el símbolo de los ladrones, el Vicegobernador expresó su punto de vista sobre la Ley de Emergencia Educativa y tuvo una frase poco feliz, dejando la pelota picando en el área, para retrucarle su metáfora con otra de similar peso específico. Un análisis del discurso y la perlita ante los micrófonos abiertos.
El Vicegobernador Pablo González, fue abordado por periodistas de esta ciudad que, como es natural en la prensa local y provincial, le abren el micrófono para que ensaye una suerte de monólogo explicativo de lo que generalmente se dispara con alguna pregunta que le da el pie para lucirse por un temario variopinto, donde el funcionario no se priva de hacer una lectura absolutamente surrealista del contexto social y político de la provincia y acudir a la autorreferencia o recordar las buenas intenciones que tiene la gobernadora, con cada medida que implementa, como, en este caso, la Ley de Emergencia Educativa y Edilicia.
No voy a perder el tiempo en analizar todo lo dicho por González porque en un marco de entrevista donde no existen las repreguntas ni se lo encierra con cuestionamientos que lo obliguen al entrevistado a decir cosas comprometidas y verdaderamente aclaratorias, no me parece que tenga valor periodísticos ni informativo un monólogo que pinta una realidad absolutamente sesgada de la realidad misma; pero resulta interesante detenerse en algunas manifestaciones del Vicegobernador, cuando hace referencia a la Ley de Emergencia Educativa y un juego de ironías que pretende plantear González, desconociendo la carga culposa que arrastra el gobierno que conforma y el kirchnerismo en su conjunto, que lo exime de hacer comparaciones odiosas, las cuales, invariablemente, se les vuelven en contra.
Refiriéndose al tratamiento de la Ley de Emergencia Educativa y Edilicia, que el gobierno mandó a la Cámara de Diputados, Pablo González ni siquiera se detiene un momento en reconocer que es una iniciativa que no tiene ningún tipo de consenso en la comunidad educativa y que ha sido rechazada de plano, no solo por el gremio docente (ADOSAC y AMET), sino por estudiantes, profesores y directivos, como así también por la oposición política que ve en esta acción de la gobernadora, otro intento de autoritarismo y avasallamiento de las libertades labores y sindicales.
Desde este punto de vista, González no plantea al proyecto de ley como algo que tiene un fuerte rechazo, lo plantea como algo que “se debe discutir” para mejorarlo. Es decir, el Vicegobernador pretende instalar la idea de que el proyecto es bueno, pero perfectible. Partiendo de allí, gana un paso importante que es que el proyecto “se discuta”; esto le da un estatus propio, por cuanto algo que se discute, significa que no obtiene rechazo, sino objeciones. La realidad, en tanto es otra: el proyecto de Emergencia Educativa, es rechazado y nadie pretende discutir sus términos. De hecho la ADOSAC ha dicho claramente que ellos “no tienen nada que discutir ni hablar con los diputados”, porque de ninguna manera admiten la Emergencia Educativa.
Por este motivo, González, en relación con los cuestionamientos que han surgido alrededor del proyecto de ley, dijo “Yo creo que (a la Ley) (los docentes) la tienen que discutir con la Comisión de Educación en Diputados, acercar la sugerencia que tengan que acercar y hablar, espero, tranquilamente con los diputados y los padres y buscar una ley que sea la mejor ley para todos. Nadie está tratando de deslegitimarlos, los docentes además son todos los docentes, no solamente los del gremio”.
En realidad González intenta “acercarlos” al proyecto de ley, porque se entiende que si el gremio acepta discutir punto por punto el documento, dá por sentado que el mismo tiene una base de legitimidad y eso, el gremio lo va a evitar, no abriéndose al juego que propone el gobierno. ADOSAC quiere que el proyecto sea retirado, no discutido.
González prosiguió señalando “Que los diputados lo discutan con el gremio docente y que Cormack se saque la capucha que se puso el día 23 cuando fue a la Cámara de Diputados y que discuta y va a ser bienvenidos a la Comisión con los diputados para discutir una ley y los legisladores después la votarán o no, a su leal saber y entender, como lo han hecho siempre, como lo hicieron el 23 de junio, cuando 14 diputados dieron quórum y votaron una ley, lo mismo que esa vez”.
Este párrafo resume varias cosas típicas del kirchenrismo: el juego con una ironía poco recomendable para el Vicegobernador, por el rebote que tiene la metáfora que utilizó, la hipocresía con que se ejerce el discurso y la mentira flagrante.
En el caso de la ironía, cuando lo manda a Cormack, Secretario General del gremio docente, a “sacarse la capucha”, en realidad, lo que intenta expresar González es que deje de batir el conflicto y manifestarse fuera de la legislatura, con la cara tapada, lo cual ciertamente no hizo el dirigente gremial, pero es algo que simboliza lo peor de la violencia callejera y los piquetes de bandas organizadas como la agrupación “Quebracho”, el brazo armado del kirchnerismo/cristinismo, quienes hoy rodean como guardia pretoriana a los perseguidos por la justicia como Bonaffini, Aníbal Fernández, De Vido y la propia ex presidenta.
La contrapartida de esta metáfora, sería que Pablo González se sacara el antifaz, con todo lo que ello representa por asociación simbólica con los amigos de lo ajeno.
La hipocresía de González se evidencia cuando expresa sin que le tiemble la voz, que los diputados siempre actúan “a su buen saber y entender” y remarca que así lo hicieron el 23 de junio, cuando se votó (de manera trucha), la ley del empréstito por 10 mil millones de pesos, que hoy permanece en la justicia.
Y acomete con la mentira, al refrendar que el 24 de junio “14 diputados dieron quórum y votaron una ley”. La elipsis que hace el vicegobernador le evita decir que para sesionar como un club de amigos, por orden suya, el personal de seguridad de la legislatura hizo evacuar a la oposición y de manera tramposa organizó una suerte de “sesión express” donde en menos de 11 minutos salió aprobado un paquete de leyes del Ejecutivo, incluyendo el endeudamiento cuya aprobación tenía una enorme oposición y estaba seriamente cuestionado.
Y otro acto fallido cometió el Vicegobernador cuando en otra parte de las explicaciones que trataba de colar a los periodistas de la cadena de la alegría y el buen ánimo, dijo expresamente: “Ya dijo la gobernadora “no vamos a tratar de aprobarlo de forma express” sino que esperamos que cada sector haga los aportes que tiene que hacer, inclusive, como dijo Alicia, llamar a los gremios a aportar a una norma que nace de un nucleamiento de padres que se preocuparon por la pérdida del año de los hijos”.
El gaff de Pablo González es reconocer de manera indirecta que son reincidentes en esto de aprobar las leyes de manera express, por eso aclara que ahora no lo harán y luego, insiste en dar por sentado que la Ley de Emergencia Educativa espera aportes de otros sectores y llama a “los gremios”, cuando en realidad el único interesado es la ADOSAC, a quien corre intencionalmente del foco de interés y en vez de poner la iniciativa en la gobernadora, cuestionada no solo por esta ley, sino el empréstito, la Emergencia económica, la sanitaria, etc, coloca la pelota en cancha de supuestos “padres autoconvocados” que, como ha quedado expresado en otros informes, son, en su mayoría, adherentes al kirchnerismo que se prestan al juego de las presiones del gobierno provincial.
Si bien ya estamos acostumbrados a la alienación del discurso K, no nos deja de asombrar la capacidad que tienen sus representantes en Santa Cruz para dar vuelta los argumentos y acomodar las circunstancias de acuerdo a la necesidad política del momento. Hablando del mismo tema, es decir, el tratamiento de la Ley de Emergencia Educativa en la Cámara de Diputados el próximo jueves, González dijo:
“La definición que dio la gobernadora creo que es importante, para que no empecemos a enrarecer un clima que no necesita más cuestiones de tensión, cuando todavía nos falta pagar una parte del aguinaldo, cuando tenemos un conflicto en zona norte con el sector petrolero… espero que se discuta como en cualquier provincial normal, donde no haya que poner paredespara que no revienten las calderas o rejas para que no rompan a piedrazos los vidrios, es decir,discutir una ley como se hace en cualquier provincia normal y que lo puedan hacer los diputados…”,
Algunas cosas para reflexionar sobre los dichos del Vicegobernador; la situación de “clima enrarecido” no es patrimonio de nadie más que del gobierno al que pertenece el funcionario. Retrasa los pagos de haberes, se niega a discutir aumentos, dilata el medio aguinaldo, no envía las partidas a los municipios, no paga a proveedores, hace ingresar militancia al Estado provincial, mientras tanto derrocha fondos en pagos a desocupados del “Modelo”, que vienen de visita a facturar a Santa Cruz, trabaja financieramente con una masa de dinero de 1000 millones de pesos, obteniendo intereses sobre intereses y apostando a los Lebac y la gobernadora anuncia que Santa Cruz está quebrada. Esto es alentar, verdaderamente, los ánimos y crear un “clima enrarecido”.
El resto es una chicana con olor a mentirilla oportunista, al decir que Santa Cruz no es una provincia normal porque los sindicatos reclaman ante la Cámara de Diputados; esto sucede cada vez que en las sesiones se toman decisiones en contra de la comunidad docente, del sistema previsional o aprobando engendros legislativos para regalar los recursos naturales. El Vicegobernador actúa viendo la realidad en un espejo. Lo anormal, en realidad, sería mantenerse pasivo ante esos y otros atropellos, como estas Leyes de Emergencia, que tan bien sabe elaborar el kirchnerismo, quien no puede ni sabe gobernar sin la suma del poder y el dinero.
Para que no tenga que levantar paredes en la Cámara de Diputados, no vuelen los piedrazos que rompan los vidrios, ni deban cercar con rejas lo que en teoría es “la casa del pueblo”, es necesario que tanto el Vicegobernador como quienes tienen a su cargo el debate y la aprobación de las leyes, actúen de manera democrática y no como lo hicieron el 23 de diciembre y tantas veces antes, donde la trampa, el ocultamiento, la mentira y la oscuridad de los actos legislativos, fue el denominador común que atravesó la tarea de los diputados del oficialismo los cuales, en algunos momentos de la historia reciente, hasta debieron fugarse por los techos, para no sufrir el repudio de la gente, por su inconducta y la acción corporativa en obediencia a los mandatos del Ejecutivo (tanto nacional como provincial en aquel momento).
Decididamente, Santa Cruz no es una provincia normal, eso está claro y en tanto muchos no se saquen el antifaz, seguramente seguiremos viendo capuchas.

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