Los defensores de los detenidos por los crímenes de Ailín Torres y Willy Gutiérrez intentarán que sus asistidos lleguen en libertad al juicio.
Según la teoría del caso, el imputado la golpeó en la cabeza, ató sus manos, la amordazó y luego le descerrajó dos tiros en la cabeza.
Su defensor Gustavo Palmieri pedirá la libertad en una audiencia pautada para las 10.40; y en ambos casos la Fiscalía será representada por Maximiliano Breide Obeid, que entiende en hechos violentos contra las personas.
El crimen de Willy Gutiérrez (25) ocurrido el 30 noviembre de 2013, cuando a víctima fue a la casa de su novia en el barrio Almafuerte. El día anterior había declarado como testigo en el juicio contra el policía Claudio Salas.
Por el hecho fue detenido y procesado González, quien fue sindicado como autor por la propia víctima. Luego de recibir al menos seis balazos de una pistola calibre 9mm, un testigo escuchó decirle que había sido “el Gordo Seba”.
Cuando fue procesado por homicidio agravado, también se lo acusó de un robo calificado. Tiene que ver con el Volkswagen Gol gris robado que supuestamente utilizó durante el homicidio; y en el cual fue detenido, en un paraje ubicado a unos 40 kilómetros de Bajada del Agrio.
Contra la resolución del juez Marcelo Muñoz, su defensor Vacarro apeló; y en la audiencia de hoy intentará que su defendido sea excarcelado hasta el juicio.
“Hasta el día de hoy me sigue diciendo que él no tuvo nada que ver”, sostuvo Vaccaro.
Una hipótesis similar abonó el abogado querellante Luis Virgilio Sánchez, que en la investigación apunta a la Policía.
“Esta causa está armada por la Policía. Necesitan un culpable y no encontraron mejor candidato que González, por el incidente previo que tuvo con Willy Gutiérrez”, evaluó Vaccaro.
ADN
En el caso de Faría, el fiscal reunió distintos elementos de prueba en su contra, y del conjunto se destaca nada menos que una evidencia directa y científica: su ADN extraído del cordón blanco que el sospechoso utilizó para atar las manos de Ailín.
La víctima había despedido con causa a Faría, quien había sido formado por el padre de la víctima a muy corta edad. Y la pérdida de su trabajo le valió más que un disgusto.
Hay testigos que refieren haber escuchado a Faría decir "te voy a cagar matando por haberme despedido" y también mencionar que "algún día se iba a tomar venganza". Incluso la joven llegó a comentar que si a ella le pasaba algo "se iba a saber que Faría fue".
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