Pedirán que indaguen al ex novio de una joven asesinada

Pedirán que indaguen al ex novio de una joven asesinada
El abogado de la familia de la víctima consideró que hay indicios para sospechar que tuvo implicación en el hecho.

Cuatro años pasaron ya desde que Brenda Jimena Arias salió de su casa, en Villa del Carmen, y no regresara más. Y cuatro años se cumplieron desde que confirmaron que los huesos calcinados hallados a un kilómetro del pueblo eran de ella. Aunque no hay detenidos por el homicidio, el tiempo transcurrido sólo ha vigorizado las sospechas que los familiares y el abogado tienen sobre César Albelo, el ex novio de la chica. Por eso anticiparon que le pedirán a la jueza penal de Concarán Patricia Besso que lo cite a una declaración indagatoria.

“La comisión policial encargada de la ampliación de la investigación le entregó a la jueza un informe de tres cuerpos, del que no surge nada. Es un informe parcializado, en el que todas las preguntas apuntan a un hombre de Villa del Carmen, pareja de una amiga de Brenda. Pero no hay ninguna prueba que lo relacione con el crimen”, resumió Miguel Ángel Agundez, abogado de la familia Arias.

Según él, las averiguaciones de la Policía, en lugar de ahondar en Albelo –sobre quien, a su entender, hay más fundamentos para sospechar–, se centraron en este allegado de la chica porque “buscaban un perejil”.

“Apuntaron a este hombre por lo que es, no por lo que hizo. Al parecer, supo consumir drogas, pero es una persona que trabaja, con hijos, que no tiene un mal concepto entre la gente. Y la realidad es que no hay ninguna pista firme que lo indique” como sospechoso del asesinato, dijo el penalista. Por eso, la comisión policial no le pidió a la jueza que lo detenga, razonó.

El abogado sostuvo que con lo incorporado en el expediente alcanza para que la magistrado indague a Albelo, el joven con quien Brenda estuvo de novia hasta unas horas antes de desaparecer de la localidad.

El sábado 11 de julio de 2009 la chica le había entregado al muchacho una carta en la que le decía que lo dejaba. Y eso, según Agundez, habría despertado el malestar del joven, quien no se resignaba a ser abandonado.

“Hay que considerar las contradicciones que Albelo tuvo cuando declaró, porque primero habló de que había estado en una ‘gallinada’ –una tarea habitual en la avícola en la que trabajaba–, y después dijo que no tuvo una actividad de este tipo. En este sentido, el testimonio de la médica del pueblo es muy importante, porque la doctora lo revisó antes de que Brenda desapareciera y una semana después. Él llegó con arañazos y justificó que eran lesiones propias de la ‘gallinada”, aseveró.

En la hipótesis de Agundez, esas heridas corresponderían a los intentos de Brenda de defenderse de un ataque del ex novio. “Le pedí tres veces a la jueza que le realizaran las pericias psicológicas y psiquiátricas (a Albelo), para trazar un perfil. Hay testimonios que dan cuenta de que era violento con Brenda, le pegaba, era celoso en extremo. Si a los rasgos de la personalidad le sumamos que la chica desapareció el mismo día que dio por terminada la relación y que él después apareció arañado, creo que hay un móvil”, opinó.

Agundez dijo que si la jueza Besso no hace lugar al pedido de llamado a indagatoria, recurrirá a la Cámara de Apelaciones.

"No tenemos apoyo". Elva Garayalde de Arias no ha encontrado ni paz ni justicia por el homicidio de su hija. Hace más de un año que se mudó a La Punilla, en Córdoba, donde intenta sobrellevar el dolor de la pérdida con la contención de sus hermanos y sobrinos.

“No vamos a Villa del Carmen. Mi marido prácticamente no quiere ir más. Creo que el ochenta por ciento de los vecinos sabe quién mató a Brenda. Pero nadie se anima a hablar. No sé a qué tienen miedo. En su momento –refiere en los meses posteriores al hallazgo de los restos– tuvimos el apoyo de la gente. Pero hoy no. Es como si no hubieran conocido a mi hija, como si no nos conocieran a nosotros. Tienen una venda en los ojos: el asesino está suelto en el pueblo, conviven con él”, le dijo Elva a El Diario de la República en un contacto telefónico.

Contó que hace unos días, su marido, Miguel Arias, y su abogado estuvieron en el Juzgado Penal de Concarán. Querían entrevistarse con la jueza y consultarle qué novedades había en la causa. Pero, a pesar de que la esperaron, la magistrado les dijo que no podía atenderlos.

“Creo que no los recibió porque no tiene qué decir. Yo hace como un año que no voy a tribunales, desde que tuve un altercado con la jueza, en una oportunidad en la que fuimos con mi abogado y mi marido a verla. Me preguntó qué me hacía falta, como si la Justicia fuera un supermercado o un almacén y el que atiende le dice qué cosa necesita. La traté mal, porque me parece que a una mamá a la que le mataron a la hija y el caso sigue impune no se le puede preguntar qué le hace falta. Entonces la jueza, desde ese momento, me dijo que lo que quisiera hablar con ella, que lo hiciera por intermedio de mi abogado. Luego le mandé un mensaje disculpándome por mi actitud. Pero claramente lo que necesito es justicia”, aseguró.

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