La autopsia realizada sobre el cadáver de Dilma Pérez González determinó que no existió ningún tipo de violencia sexual.
"La familia quiere incorporar a la causa las fotos tomadas en el cajón, donde pueden verse signos de violencia que implican resistencia", argumentó el abogado, que mencionó unas marcas "en los brazos, las piernas y los dedos" de la joven.
"Que en los genitales no haya signos no quiere decir necesariamente que no haya habido violación", insistió el abogado, que trabaja para la ONG Ayuda a Víctimas de Violación (AVIVI).
Ante ese panorama, Bonicalsi anticipó que pedirá "la exhumación" y "que se haga un informe detallado sobre la posibilidad de que haya habido un abuso sexual seguido de violación".
En lo que sí hay consenso entre los peritos y la familia es que, en palabras de Bonicalsi, Dilma murió por "asfixia por estrangulamiento".
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