La Peatonal, un paseo nocturno con diversos atractivos en Miramar

Durante la temporada estival sus seis cuadras reúnen la mayoría de la actividad comercial. Por las noches, chicos, adolescentes y adultos lo adoptan como el principal centro de encuentro en la "ciudad de los niños".
Cuando cae el sol o simplemente el clima no acompaña para descansar y disfrutar de la playa, la peatonal 9 de Julio en Miramar se convierte en el lugar de mayor convocatoria turística en temporada estival.

En unos 600 metros se encierra la mayor actividad comercial de la ciudad, incluyendo paseos que integran locales de diversos rubros, es por eso que niños, adolescentes y adultos tradicionalmente lo toman como una de las opciones predilectas de recreación.

Los diferentes café conforman una postal que cada año se repite, con mesas repletas durante la noche que ocupan a veces hasta la propia calle donde los mozos van y vienen sin cesar ante los requerimientos de los clientes.

Por otra parte los pibes, en su mayoría optan por las diversas casas de videojuegos y entretenimientos infantiles, como los ya famosos "autos chocadores". Los pequeños acuden junto a sus padres, mientras que los más grandecitos lo usan ocasionalmente como previa de matinée o la noche misma. Es así que se congregan mayoritariamente cerca de la intersección con la calle 22, allí arman sus planes y dialogan con los agotadores tarjeteros que diariamente entregan entradas a los boliches intentando sacar unos pesos de comisión.

Igualmente este tipo de atractivos también atrapa a adolescentes y adultos con hijos pequeños, donde a más de uno se los ve en las cajas cambiando billetes por créditos en las tarjetas y de esta manera, insistentemente sacar algo de las máquinas, especialmente muñecos de peluche y maldiciendo cuando las pinzas se abren y dejan caer los premios antes de que caigan al depósito para ser retirados. Los cines, con una amplia cartelera de filmes y teatro, son otras de las interesantes alternativas.

La actividad comercial es muy variada en lo gastronómico, primordialmente con casas de minutas y comidas rápidas donde se observan precios variables para que el turista tenga la posibilidad de buscar la mejor opción de acuerdo a su bolsillo, más aun cuando el grupo familiar es numeroso.

En otro orden de cosas, los negocios de ropa presentan un múltiple abanico de posibilidades para todas las edades, con estilos informales, clásicos, deportivos y en menor medida, indumentaria más glamorosa para ocasiones especiales.

En el interior de los paseos de compra, hay diversos acontecimientos musicales gratuitos, con artistas locales y de otros destinos que ofrecen estilos como folclore, romántico, rock and roll, hasta algo de salsa y otros ritmos latinos. Tampoco faltan las presentaciones infantiles, sobre todo con títeres.

Por último, algo que nunca escasea son negocios ligados a recuerdos típicos de Miramar, con imágenes, adornos, remeras, talabartería como también alfajores y chocolates elaborados artesanalmente.

Comentá la nota