Peñarol tuvo que trabajar para volver al triunfo

Peñarol tuvo que trabajar para volver al triunfo
El "milrayitas" fue de menor a mayor y pudo festejar después de tres partidos. Derrotó a Lanús por 76 a 69 y quedó a un punto del líder Boca.

Sin lucir, pero con un rendimiento que fue de menor a mayor, Peñarol volvió a la victoria después de tres derrotas consecutivas al vencer en el Polideportivo “Islas Malvinas” a Lanús por 76 a 69, en un partido correspondiente a la séptima fecha de la Zona Sur de la Liga Nacional de Básquetbol. Después de un muy mal arranque (0-13), el conjunto de Fernando Rivero ajustó la defensa, tomó el control del encuentro y, si bien, no pudo alejarse en el marcador, terminó encaminando el triunfo con 20 puntos de Boccia y 18 de Leo Gutiérrez. Julio Mázzaro, fue el goleador de la noche con 21.

El comienzo de Peñarol no distó de lo último que viene mostrando. Desconcentraciones, sin intensidad en defensa, poca efectividad en ataque y pelotas perdidas que le permitían correr y anotar a Lanús. El problema fue que pasaron cuatro minutos, el equipo no reaccionaba, perdía 13-0 y Fernando Rivero se vio obligado a pedir tiempo muerto para reacomodar las piezas. El “milrayitas” abusaba del tiro exterior (0 de 5), pero recién pudo romper el cero con un rebote ofensivo y posterior conversión de Giorgetti. El regreso mostró mayor cobertura defensiva y salida en transición para meter un parcial de 8-0 para meterse rápidamente en partido (8-13) a falta de 3’20” para el cierre. El encuentro ahí se hizo parejo, equilibrado, con más errores que aciertos de ambos lados, pero el local lo terminó mejor con un triple de Giorgetti que lo llevó al primer descanso corto abajo sólo por 4: 17-21.

El duelo en la pintura estaba caliente y Proby se cargó rápidamente con la tercera falta. No estaban mucho mejor Leiva y Gaby Fernández, que tenían dos del lado de Peña. Pero el desarrollo empezaba a favorecer al dueño de casa que estaba más firme en defensa y lastimaba cuando buscaba con la pelota abajo. El tema era que insistía con los triples y no le daba resultado (1 de 10). El reingreso de Boccia fue clave, porque el exLanús se posteaba, prevalecía en altura sobre Mázzaro y anotaba bajo las tablas para quedar a un doble (23-25) con 6´04” en el tablero. El árbitro Ramallo lo hizo enojar a Leo Gutiérrez por una sanción y el capitán se cargó el equipo, clavó una “bomba” y lo puso al frente por primera vez en el anoche: 28-26. Cuando el “granate” quiso reaccionar, Sosa se contagió del “10” y golpeó de afuera. Pero no hubo continuidad, se volvió a hacer luchado, desprolijo, con bajos porcentajes y con ventaja de dos para la visita: 33-35.

El partido no fue bueno en la primera mitad y comenzó igual en el complemento, con poco goleo y muchas imprecisiones. Una gran tapa de Giorgetti, apareciendo de atrás cuando Lytch depositaba la pelota en bandeja, una volcada de Leiva que igualó el juego y un “ganchito” del pivote que además recibió la falta, le pusieron un poco de color a la noche, con Peñarol arriba por 40-38. El “milrayitas” le daba la pelota a Leiva porque su marcador estaba con cuatro faltas y caminaba por la cornisa. Una pequeña remontada dentro del campo de juego contagió al público que se entusiasmó y puso nervioso a Volcan Sánchez que tuvo que pedir un tiempo muerto para hacer reaccionar a su equipo. Y lo logró, sin que sus dirigidos levantaran mucho, pero sí frenando el envión de Peñarol que volvió a estar errático y quedó abajo en el marcador por la mínima (45-46). De golpe, se abrió el aro de afuera, Leo Gutiérrez se sacó la “mufa” desde una punta y Giorgetti festejó mucho una “bomba” desde el eje. Pero Mázzaro devolvió gentilezas con una gran mediavuelta sobre la marca y emparejó en 51, a 3’ del cierre. El juego se mantuvo equilibrado y un buen sprint final del capitán le dieron a Peña la chance de llegar arriba por 3 (56-53) al cuarto decisivo.

Nada y cambió en el arranque del último chico, siguieron prevaleciendo las desprolijidades, parecía que Peñarol podía escaparse, con un buen triple de Sosa o algún ganchito de Leiva, pero Lanús se la ingenió para mantenerse siempre cerca, expectante, tratando de llevar el juego a un cierre parejo. El local recién pudo sacar una pequeña luz a falta de 6’ con un doble y falta del pivote que empezó a tener cada vez más preponderancia, agarraba la pelota y elegía si definir o asistir a un compañero. Ese fue el quiebre, los del Sur del Gran Buenos Aires no tuvieron reacción, intentaron descontar pero el “milrayitas” lo cerró con jerarquía, nunca bajó de los seis de diferencia y se encaminó al triunfo final por 76 a 69.

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