Peñarol trabajó para dejar en el camino a Quimsa y alimentar el sueño de tetracampeón

Peñarol trabajó para dejar en el camino a Quimsa y alimentar el sueño de tetracampeón
En un verdadero partidazo de play offs y con alternativas cambiantes, Peñarol le dio vida a Quimsa de Santiago del Estero después de aplastarlo en el primer cuarto (lo ganó 29 a 10), pero le dio el golpe final en los minutos finales del encuentro, para ganarle por un ajustado 81 a 77 y conseguir el pasaje a las semifinales de la Liga Nacional de Básquet por séptima temporada consecutiva.
Marcos Mata fue la gran figura de la noche con 23 puntos y 9 rebotes, acompañado por Leo Gutiérrez (14) que metió triples claves, la personalidad de Facundo Campazzo (15 y 7 asistencias) y una bomba determinante de Franco Giorgetti que sentenció el juego y la serie. El rival por un lugar en la final será Lanús, con ventaja de localía para el granate.

El tricampeón sabía que el mal primer cuarto jugado el jueves le había costado muy caro y ahí estuvo gran parte de la derrota en el tercer juego de cuartos de final. Entonces, salió muy concentrado a jugar el partido y arrasó a Quimsa que no logró meterse en juego cuando Peñarol le había sacado 15 puntos de ventaja (20-5), con Leo Gutiérrez y Mata destrozando a la defensa desde afuera (4 de 5 entre los dos), Campazzo manejando los hilos y Lisandro Rasio marcando a Baxter para que el goleador santiagueño no pudiera hacerse del balón. Todo bien hizo el “milrayitas” en ese segmento, que tuvo otra “bomba” más del olímpico marplatense que brilló y se fue al primer descanso arriba por 19: 29-10.

El conjunto de Fabio Demti pudo empezar a desplegar algo de su juego en el comienzo del segundo parcial, con un buen trabajo de Diego Lo Grippo y la potencia de Tintorelli bajo las tablas. El juego se hizo equilibrado, pero eso favorecía ampliamente a Peñarol que mantenía la diferencia y jugaba tranquilo, con la desesperación del local que quería descontar y no podía, generando el fastidio de sus extranjeros, hombres claves en el juego anterior. Además del pivote, Cantero y Vega también llevaron aire para Quimsa desde el banco y en un abrir y cerrar de ojos se pusieron a 12 (25-37), a falta de 4’ para el cierre. El regreso de Campazzo y Leiva reacomodaron al equipo de Hernández que se volvió a adueñar de las acciones y en un minuto se escapó de nuevo a 17 (25-42). Con Cantero y Tintorelli como estandartes, los santiagueños volvieron a bajar la distancia e irse al entretiempo mejor parados: 36-46.

El regreso del vestuario mostró a un Quimsa renovado y con la intención de equilibrar el tanteador lo más rápido posible para que empiece otro partido. Y lo consiguió en tres minutos y medio, con un parcial de 11-2 que lo dejó a sólo un puntos (47-48). Sergio Hernández apostó a Safar para controlar a Mojica y ver si podía abrir el aro de afuera, pero el que lo hizo fue Leo Gutiérrez que pareció que le daba aire de nuevo a Peñarol. Pero nada de eso pasó, los extranjeros empezaron a darle resultado a la “fusión” que, empujada por su gente igualó el juego en 55 y empezó un nuevo partido. El nerviosismo se apoderó de los dos equipos, el “milrayitas” abusó del tiro externo de manera innecesaria y Tintorelli lastimó en la pintura ante la marca sin falta de Leiva. Con el juego totalmente parejo, se fueron igualados al último descanso con 59 puntos por lado.

El partido hacía un buen rato que se jugaba como pretendía el local y Peña hacía lo que podía. Cuando Quimsa se puso al frente con un triple de Baxter y un doble de Williams y sacó su máxima de 4 (65-51), apareció el arma letal marplatense, con un triple de Gutiérrez y uno de Teague para que la visita recobre el mando del tablero. El local tuvo que reacomodarse y empezaron a jugar al triple por triple; Villares puso a su equipo a uno, Leo y Teague calcaron la jugada anterior, pero Baxter clavó dos seguidos y el juego estaba quebrado, de ida y vuelta, con Peña arriba por la mínima: 74-75. Si hay algo que lo destaca a Peñarol por sobre el resto de los equipos es la variedad y la personalidad de todos sus hombres. Porque nadie hubiera pensado que el triple clave, el del quiebre, el del paso a la semifinal se lo iba a dar Franco Giorgetti con una “bomba” que sepultó las esperanzas santiagueñas y desató el festejo “milrayitas” que cerró el triunfo por 81 a 77 y se metió por séptima vez consecutiva entre los mejores cuatro de la Liga Nacional.

Ahora, a la vuelta del cuadrangular por la Liga de las Américas que jugará Lanús en Puerto Rico, el equipo “granate” será el próximo escollo para el conjunto de Sergio Hernández con ventaja de localía para los del sur del Gran Buenos Aires, pero la experiencia y el hambre de Peñarol que nunca se conforma y va por el tetracampeonato.

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