Peñarol tuvo un demoledor segundo tiempo y le ganó claramente a Quilmes 86 a 59. Leonardo Gutiérrez con 19 y Walter Baxley con 11, fueron los goleadores. Campazzo la gran figura.
Peñarol pasó al frente en el reinicio del partido porque Leo Gutiérrez usufructuó un maravilloso robo de Campazzo. Con tres pérdidas consecutivas, el equipo de Ramella puso en cancha a Vildoza. Aun así, Quilmes pasó casi 3 minutos sin anotar porque Baxley estaba bien marcado y la rotación no le dio muchas posibilidades ofensivas (22-19). Fue el momento de la aparición de Tayavek Gallizzi que con una volcada y un lanzamiento a pie firme, devolvió a su equipo al juego. La ausencia de Baxley le sentó bien, porque se pasó más el balón el “tricolor” encontrando opciones más claras que antes y jugando más en conjunto. Incluso en defensa se puso muy duro Quilmes y logró “secar” a su rival para volver al frente con una distancia de 5 puntos (22-27). Nuevamente llegaron parejos al final, errando muchos tiros pero se mantuvo la diferencia que tuvieron durante prácticamente todo el parcial. Quilmes ganaba por 5 (27-32).
Si antes el partido era desprolijo, el inicio del tercer cuarto no fue distinto: mucha discusión, mucho juego físico y poca efectividad una vez más. Tal es así que en dos minutos estaban 2-2 en el parcial. Las dos defensas estaban muy duras y los dos equipos buscaban la jugada individual, pero Peñarol corría mejor la cancha y por eso se puso a 1 (33-34). Tomando los rebotes defensivos y corriendo la cancha con Boccia muy activo nuevamente, el equipo de Rivero puso el partido nuevamente pelota a pelota. En el momento más caliente del juego, el “milrayitas” empezó a marcar la diferencia. Sacó 9 puntos en apenas unos segundos defendiendo duro y tomando buenas decisiones ofensivas, echando por tierra todo el trabajo que había hecho su rival. El local se fue al último descanso ganando 52 a 44 con un demoledor parcial 25-12.
Era el momento de definir el juego, el que menos se equivocara se llevaría el último clásico de la fase regular. Como siempre, la aparición de Campazzo era clave, no había tenido un partido muy lucido hasta el momento, pero desde la mitad del tercer cuarto fue una máquina de robar pelotas. Peñarol sacó 12 (59-47) porque estaba más concentrado y en ofensiva se había soltado definitivamente. A Quilmes, todo le costaba más y encima no era la noche de Baxley que tuvo muchos minutos en el banco, pero para el desenlace, Ramella lo puso nuevamente en cancha. “Peña” sacó una máxima de 19 puntos de distancia (72-53) y sentenció la noche. Por jerarquía individual, cabeza fría en los momentos decisivos y un Campazzo que juega a otra cosa; el “Milrayitas” justificó el triunfo más holgado de uno sobre otro en la temporada.
Poco importa si fue su último clásico o no, pero Facundo Campazzo tiene la conducción que necesita Peñarol para llevarlo a lo más alto. Hoy fue en un Superclásico y en el resto de la temporada, será el encargado de elevar a su equipo rumbo al título.
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