Jugadores, entrenadores, directivos y antiguas figuras de ambas instituciones marplatenses, compartieron con el público un encuentro de exhibición en pos de promover el clásico sin hechos para lamentar. El epicentro fue la Peatonal San Martín, frente a la Catedral: predominaron, sobre todo, los aplausos
Además de los jugadores actuales de ambos planteles, que desde el próximo jueves inaugurarán la Liga Nacional y protagonizarán el clásico 101º, asistieron a la exhibición (abierta para todo el público) dirigentes y viejas glorias. También funcionarios municipales y referentes históricos del deporte local.
Con el progreso del espectáculo, unas 200 personas terminaron conformando las plateas imaginarias detrás del vallado. Se divisaron muchos niños, que llevaron sus propias pelotas de básquet y, mientras seguían atentos cada movimiento de sus ídolos, las botaban sin cesar. Leo Gutiérrez respondió ante la devoción de los chicos y le pidió a uno de ellos que le prestara la pelota para jugar el partido.
La fotografía panorámica quedó fantástica. Con un “picado”, donde se entremezclaron jugadores de Peñarol y Quilmes, brindaron algunas sutilezas también algunos enfrentamientos bromistas. Y la diversión fue desde adentro de la cancha hacia fuera. Luego, lo que más esperó el público: dialogar con los jugadores, solicitarle un autógrafo y/o foto, además de cruzar los dedos cuando se sortearon camisetas de ambos clubes. Por último, el “Pitu” Farías, con un tributo de la música nacional, cerró la tarde.
El corolario fue concordar la valoración del enfrentamiento histórico y potenciarlo. Con promoción y el entendimiento de que esta rivalidad tan marcada no se confunda en la violencia para “defender una camiseta”.
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