En Junín, el elenco marplatense sufrió su quinta caída en la Liga ante Argentino: 84 a 75. Debutó Johnson (9 puntos). Gutiérrez anotó 18. Así complica su ingreso al Súper 8.
Momento complicado para los dirigidos por Fernando Rivero. Diezmado físicamente, con las bajas de Facundo Campazzo y la reciente de Franco Giorgetti (Fractura de muñeca izquierda), el equipo marplatense se obliga aún más a conseguir triunfos en lo que resta de la primera fase, para poder ingresar al Súper 8, del que hoy está afuera.
En Junín, Peñarol contó con el debut del norteamericano Kejuan Johnson, que al cabo de veinte minutos aportó 9 puntos y 3 rebotes.
Los dos equipos mostraron signos de cansancio. Pero el que mejor dosificó las energías fue Argentino y por eso ganó. Más allá de lo técnico el "Turco tenía resto para un suplementario si lo hubiese requerido el juego.
Peñarol tuvo un mejor comienzo. Se mostró sólido en defensa y efectivo arriba haciendo rotar la americana para seleccionar los lanzamientos a la canasta. Leonardo Gutiérrez se hizo un festín con la marca de Marcus Melvin y le clavó tres triples seguidos. Luego el juego interno con Leiva y las apariciones de Boccia e Ibarra fueron suficientes para ganar 20-17.
Argentino encontró respaldo en Anthony Myles, un extranjero que si le llega el juego al lado del aro resuelve. Cuatro dobles seguidos para el foráneo y un poco de Cangelosi-Balbi lo mantuvieron en partido.
Argentino reanudó con un juego de control de pelota y comenzó a ver sus beneficios. Le sacó el últil a Peñarol que empezó a no hallarse en la cancha y a falta de cuatro minutos consumió su último tiempo.
Acá radicó el problema de la visita que no pudo detener los ataque locales. Argentino le entró por todos lados y le metió la friolera de 30 goles en diez minutos. Sin embargo jugadores con capacidad como Matías Ibarra y el nuevo extranjero Kejuan Camont Johnson respaldaron al milrayitas desde afuera para dejar las cosas como al principio 47-47.
Un notable trabajo de Lucas Pérez (3 triples, 2 simples, 1 doble) que retomó la confianza en si mismo, mantuvo de pie a Argentino, acoplandose Landoni, Saglietti y Balbi.
El quiebre del partido Argentino lo produce en el tercer cuarto, más allá de la escueta diferencia del tablero 67-64. Ofreció la mejor defensa de la noche obligando a la visita a jugar todo de afuera. Paralelamente sostuvo un tanteador nivelado en los veinte porque encontró gol en las manos de Franco Balbi (2 triples, 1 doble) y Juan Cangelosi (2 simples y el triple que esperaba la gente para saltar de sus butacas).
Y en el cierre el dominio local fue total. Retuvo la pelota, anotó goles precisos con Franco Balbi y Anthony Myles, liquidando el pleito en la línea con Cangelosi y Saglietti.
A Argentino le salió todo bien. Peñarol falló en el final porque no tuvo peso dentro de la zona pintada, más allá de conservar su temible perímetro con Gutiérrez y Weigand.
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