Hoy anunciarán que el Clásico se disputará con público, aunque reducirán la capacidad del estadio. Esa es la postura que mayor apoyo tiene de funcionarios gubernamentales, dirigentes deportivos y la policía.
se sabrá si el clásico se juega con gente o no. Desde hace un tiempo se viene manejando la posibilidad concreta de que el encuentro se desarrolle a puertas cerradas para evitar incidentes.
Recordemos que el año pasado en vísperas del clásico que se llevó a cabo en el Estadio Brigadier López, las dirigencias de ambas instituciones en conjunto con las autoridades provinciales y municipales firmaron un acta acuerdo en el cual se comprometían a que los dos partidos de la temporada se disputen con público local y visitante.
En aquel momento se jugó el clásico el domingo 18 de noviembre del año pasado, y la victoria de Colón tuvo como protagonista los disturbios que generó la hinchada de Unión rompiendo el alambrado, el partido estuvo a punto de suspenderse, pero la voluntad de Germán Delfino hizo posible que termine como correspondía. En este caso la situación deportiva es absolutamente diferente, dado que el elenco rojiblanco está al borde del descenso, e incluso si hoy no le gana a San Lorenzo habrá perdido la categoría. Por ello, el temor que involucra a todas las partes de que la
situación sea insostenible a partir del descenso de Unión.
En un primer momento el presidente de Colón, Germán Lerche, manifestó que su intención era respetar el acuerdo y, en consecuencia, que los hinchas Sabaleros vayan al 15 de abril, como había sucedido el torneo pasado con los simpatizantes Tatengues en la cancha de Colón. Incluso deslizó la posibilidad (sin ningún asidero) de modificar el escenario si no se garantizaban las casi 2.500 entradas para los hinchas rojinegros. Sin embargo, con el correr de los días la dirigencia sabalera comenzó a pensar que la chance de que se juegue sin público no era para nada descabellada por diferentes razones. Una de ellas tiene que ver con la venta de entradas, en este caso fueron recurrentes los inconvenientes que se sucedieron en el clásico disputado el año pasado en cancha de Unión cuando se produjeron serios incidentes en el expendio de boletos para los hinchas de Colón.
Si a eso le sumamos la posibilidad que se analizaba de reducir drásticamente la capacidad del estadio, la lógica indica que se pondrían a la venta bastante menos de las 2.500 entradas, lo que sin dudas acrecentaría los desmanes. Por otra parte, también se evitarían los hechos de violencia que puedan desencadenarse dentro del estadio, como ocurrió el año pasado cuando los hinchas de Unión rompieron parte de las instalaciones, si eso se repitiera, sería la dirigencia rojinegra la que tendría que asumir los gastos, por lo cual son detalles que hoy analizan los dirigentes sabaleros.
Sin embargo, al cierre de esta edición Ovación accedió a la información de que el clásico podría jugarse con público, pero claro está con la capacidad del estadio reducida por motivos de seguridad. Es algo que se maneja con mucho hermetismo, porque no existe ningún pronunciamiento oficial, que justamente podría conocerse en estas horas.
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