Los Payamédicos de Mendoza buscan expandirse a más hospitales y geriátricos

Los Payamédicos de Mendoza buscan expandirse a más hospitales y geriátricos
Actualmente esta ONG realiza intervenciones en el Notti y en la Fundación ConSentidos. En San Rafael nació un nuevo grupo que prestará sus servicios en el Schestakow.

Los Payamédicos de Mendoza, que actualmente prestan sus servicios en el hospital Notti y en la Fundación ConSentidos, buscan expandirse y llevar su tarea solidaria a otros hospitales y geriátricos locales. No obstante, reconocieron que hay mucha reticencia a esta actividad porque es muy nueva en la provincia. Actualmente existen 60 de estos trabajadores pero pronto serán más ya que en San Rafael está a punto de nacer un nuevo grupo de 80 “payas” que intervendrán en el Schestakow.

Son como superhéroes, o al menos lo son para los niños del Notti y de ConSentidos que los esperan cada semana. Esta ONG, que depende de la Asociación Nacional Payamédicos fundada por el médico psiquiatra José Pellucchi, utiliza el humor como tratamiento terapéutico y con el objetivo de buscar el bienestar del paciente a través de la risa. Visitan dos veces por semana a los pequeños internados en el principal hospital infantil de la provincia y a aquellos que asisten a la fundación que recibe a chicos con diferentes discapacidades en Godoy Cruz.

Sin embargo, este grupo de jóvenes y adultos quiere llevar su mundo de fantasía a otros hospitales y geriátricos. La tarea no será nada sencilla, ya que la actividad de los Payamédicos nació en Mendoza el 20 de marzo de 2011 por lo que aún resulta novedoso para muchos. Sin embargo, aseguran que terminarán “filtrándose” también en estos lugares.

“Queremos abrir más puertas para intervenir y llegar a pacientes adultos y ancianos pero sabemos que hay reticencia porque nuestra actividad es relativamente nueva en la provincia. Mucha gente piensa que el payaso molesta y hace ruido cuando, en realidad, nosotros nos preparamos mucho antes de cada presentación”, explicó Gerardo Quiroga (33) que da vida a uno de los 60 payamédicos que trabajan en el Gran Mendoza.

Quiroga agregó que la idea es comenzar con el hospital Español y están trabajando en el plan de expansión, aunque a veces se les presenta el “miedo a ser bien recibidos”. Pero mientras los “payas” estudian la manera de acercarse a más pacientes, en San Rafael está a punto de nacer un nuevo grupo que también quiere compartir su vocación.

“Este sábado viajamos a dar el curso fundacional. Son alrededor de 80 Payamédicos que prestarán sus servicios en el hospital Schestakow”, explicó Gerardo, que visitó la redacción de El Sol Online acompañado de tres colegas: Victoria Martín (22), “China” González (21) y Cecilia Colussi quien cumple tareas en la parte de Payagrafía, que representa una suerte de contención de los grupos después de cada visita a los hospitales.

“No les decimos supervisores a los ‘payágrafos’. Nos brindan una mirada más objetiva de la intervención porque no estuvo presente. Se le cuenta en tercera persona lo que vivimos en cada habitación”, explicó Gerardo.

“Nos tomamos la risa muy en serio”

Cualquier persona puede ser un Payamédico. Los únicos requisitos son: ser mayor de 18 años y tener el secundario completo. Una vez tomada la decisión de conformar este grupo de carismáticos personajes, el paso siguiente es realizar el curso que dura cuatro meses y realizar después las pasantías durante seis meses.

“El taller tiene dos partes, en una se enseña la ‘payateatralidad’. Ésta dura tres meses y tiene un costo de 200 pesos que son destinados a los ‘formadores’ y a la ‘caja chica’. La segunda parte es un marco teórico donde se abordan temas como Psicología, Historia del teatro, Historia del Payaso e incluso Tanatología (estudio de la muerte) para conocerla y no asustarse”, contó Victoria que además de Payamédico es también formadora junto a Gerardo.

Concretamente, el rol de los formadores es de guiar y preparar a los futuros “payas”. Para cumplir con su tarea asisten a capacitaciones y buscan constantemente la forma de renovarse y mejorar.

Cada presentación en los hospitales está minuciosamente estudiada y diseñada. Las etapas de cada intervención son cuatro: el primero es el "Payapase", en el que se recolecta información de los pacientes como su edad, patología, pronóstico, quién los acompaña y sus gustos.

La segunda fase es la intervención que es la interacción con el paciente. La tercera es el balance de la presentación de cada dupla y el último es el "Cuatro Tiempo" que, a su vez, enmarca la actualización artística y teórica, el estudio de casos particulares y la Payagrafía.

Todo está perfectamente estudiado en esta ONG. Por ejemplo, no se pueden usar colores oscuros en el vestuario sino que usan tonos claros a los que llaman “colores luz”. La intervención- que dura 15 minutos por habitación- debe ser consentida previamente ya que la idea no es invadir o incomodar al paciente. El uso del lenguaje- que no admite términos que hagan referencias a la violencia y que tampoco puede ser vulgar- depende del caso que presente cada paciente.

“Nuestro discurso es muy cuidado y está enmarcado en lo que llamamos ‘Payaética’. Estudiamos qué conviene decir y qué no para que el paciente no sienta que se hace referencia a su enfermedad o historicidad . En el vestuario de las chicas no damos lugar a lo érotico sino que están llenas de colores pero correctamente tapadas”, expresó Gerardo.

“Nos tomamos la risa muy en serio”, sintetizó Victoria en referencia al arduo trabajo de capacitación y preparación previo a cada visita. Incluso, algunos miembros de esta ONG con sede en Mendoza acaban de regresar del VI Congreso de Payamédicos que se realizó en Buenos Aires y al que asistieron miembros de todo el país.

Allí aprenden a trabajar al payaso que cada uno tiene adentro, nuevas estrategias de trabajo y se realizan ponencias en la que diferentes grupos del país exponen sus trabajos en sus ciudades. Es importante destacar que los Payamédicos trabajan "Ad Honorem", es decir, que no cobran dinero por prestar sus servicios.

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