Está comprobado que hacer un parate y comunicarse con los compañeros eleva el rendimiento laboral.
No obstante, los estudios aclaran que la cafeína por sí misma no aumenta la productividad, sino el hecho de generar una pausa y comunicarse con otros miembros del equipo. La interacción en un espacio ajeno a una sala de juntas se relaciona positivamente con la productividad. El laboratorio otorgó a los empleados equipos electrónicos para medir el tono de voz y el lenguaje corporal mientras hablaban en su receso. Los resultados arrojan que la energía del colaborador mejora cuando se le permite poner un alto en un momento del día.
En algunas oficinas tienen un espacio destinado al coffee break con la idea de lograr un ambiente más relajado y donde todos se comuniquen.
En otros lugares también se tiene la práctica de comer juntos una vez por semana. La interacción es uno de los factores para aumentar la productividad, junto con el compromiso. De acuerdo con el estudio del MIT, si hay acciones para mejorar esos componentes, se incrementa el rendimiento.
Sin embargo, la especialista en temas de comunicación organizacional Maritza Sotelo añadió que este descanso también puede aumentar la desorganización en los espacios de trabajo, ya que pocas empresas promueven herramientas para priorizar actividades. Una medida para que el break funcione es acotarlo a ciertos espacios y horarios, según la carga laboral y las características de la organización.
Vincularse se ha convertido en un medida clave para aumentar el rendimiento. Puede ser un café o darle tiempo a los empleados para saludar a un compañero de otra área. “Ver a la persona a los ojos, hablarle, eso facilita las cosas del día a día”, señala Sotelo.
¿Sí ayuda el café?
Hace falta más que un café para subir la productividad, pero un sorbo de esta bebida no alcanza. Dos tazas (200 miligramos) mejoran la capacidad de reacción y atención.
La cafeína influye en el sistema nervioso, permitiendo aumentar la capacidad de atención y percepción. Además, mejora el tiempo de respuesta y la memoria a corto plazo.
Los especialistas, sin embargo, alertan sobre la “cafemanía”. Su consumo en exceso aumenta la producción de jugos gástricos, lo que empeora los problemas estomacales y en ocasiones origina taquicardias.
¿Cuáles son los límites? Depende del empleado, pero en general hay tres niveles de consumo: bajo (menos de 200 miligramos de cafeína al día), moderado (entre 220 y 400) y excesivo (más de 400).
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