Lo señaló el arquitecto Carlos Moreno, de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, quien vino a la provincia para visitar obras.
El profesional recorrió, entre el lunes y el martes de esta semana, obras que están realizándose en Tafí del Valle, Chicligasta y San Miguel de Tucumán, y se reunió con la Comisión de Patrimonio Cultural de la Provincia de Tucumán, organismo que conforman, entre otras instituciones, el Ente Cultural de Tucumán, la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino y municipalidades.
En los valles, Moreno visitó el Museo Histórico Capilla Jesuita de La Banda; en Chicligasta, la capilla Nuestra Señora de la Candelaria; y en la capital tucumana, las obras del ex Cine Plaza (próximo centro cultural Mercedes Sosa), la Casa Padilla y la iglesia de San Francisco.
“He hallado bien encaminados los trabajos que ya conocía de visitas anteriores. Pero existe algo más que hace falta: una reflexión acerca de las cosas. Se trata de saber cuál es el objetivo de lo que se emprende”, explica Moreno y continúa: “En Tafí del Valle, por caso, la arquitectura puede mejorarse con mantenimiento intensivo, pero el mensaje no son los edificios en sí, sino lo que allí ocurrió desde que existió una reducción jesuítica hasta el día de hoy”.
“Ese aspecto hay que trabajar bastante –continúa el profesional- porque la gente que lo visita puede llevarse una visión romántica del lugar, pero eso es lo de menos. Debemos comprender cuál es la memoria del valle desde su origen indígena hasta la actualidad. Trabajamos sobre los contenedores, pero éstos no nos dicen todo si no trabajamos también el mensaje”, enfatiza.
Según el especialista, es necesario un trabajo interdisciplinario: “Un guion no alcanza, porque a ese guion lo crea el director de un museo y no refleja a la región. Es una forma cerrada de memoria, y la memoria no debe tener ausencias. Nuestros guiones suelen enfatizar aspectos y olvidarse de otros. Ustedes, los tucumanos, tienen una sociedad donde cada uno de los períodos tuvo fuerte importancia, de modo que un museo que solamente hable del siglo XIX o de lo indígena será incompleto. Todos somos la historia”.
Según el arquitecto Moreno, el Museo Casa Histórica de la Independencia es, sin dudas, un patrimonio, pero pertenece “sólo a un momento de un proceso que empezó mucho antes y continuó mucho después. La Casa opaca el resto. En la iglesia San Francisco hallé, por otra parte, cosas interesantísimas: unos albañales y cisternas fines de siglo XVIII. Eso en Tucumán no se conoce, está a menos de una cuadra de la plaza central y parece historia de otros. Hay muchos testigos enterrados, como lo que apareció ahora en la Casa Padilla, vestigios de los sistemas de agua previos a la construcción de esa propiedad, y que hablan de memoria de muchas generaciones antes de la Casa de la Independencia”.
Por último, respecto de las obras en el Museo Folklórico Provincial Manuel Belgrano –que incluyen la retracción de la pared frontal, entre otros aspectos- comentó que “es difícil hacer una restauración, pero sí una puesta en valor, que servirá para darle importancia a un período olvidado de un Tucumán, más antiguo del que habitualmente se retrata”.

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