El titular del sindicato de los vigiladores privados de Mendoza, reclama que haya una mesa de diálogo sobre la seguridad.
A partir del asesinato en la Alameda del joven Miguel Ángel Páez se abrió un debate latente en Mendoza respecto a la seguridad en los lugares de diversión, tanto dentro de los boliches como en su zona de influencia. ¿Quiénes nos cuidan a quienes van a un lugar de esparcimiento? ¿Están preparados para la prevención o no? ¿Los exámenes psico-físicos son estrictos?
La actividad está regulada en la provincia mediante la ley 6.441, pionera en todo el país, pero ya ha quedado "obsoleta", según los titulares de los gremios de vigiladores privados de nuestra provincia. Reclaman que es necesario modificarla en forma "urgente". Asimismo, se suma el "descontrol" que para muchos se vive en la noche mendocina.
"Se debe llamar a una mesa en la cual participemos todos los involucrados en este tema, porque si bien nosotros somos vigilancia privada estamos directamente involucrados también en la seguridad pública, porque estamos presentes en lugares importantes donde se desarrollan las actividades diarias e importantes de toda la sociedad", analiza Juan Carlos Alcaíno, secretario general de Agedip (Asociación Gremial de Empleados de Vigilancia e Investigación Privada).
El gremialista también se quejó porque "desde hace 10 años pretendemos integrar un espacio en donde se discutan estos importantes temas con representantes de los diversos sectores involucrados para revisar los aspectos de esta ley para ver si se puede adaptar a estos tiempos en los cuales el delito ha aumentado y específicamente la situación de los patovicas ha cambiado aún más, y esto último es todo un tema aparte".
Los "patovicas", desunidos y en negro
La complicación está en que estos trabajadores por lo general no están agrupados y la mayoría está en negro.
"Son muy desunidos, están divididos. No hay controles estrictos y ante este panorama los empresarios se aprovechan. Y lamentablemente muchos de ellos por ganar unos pesos más, aceptan malas condiciones laborales. Por eso muchos no han hecho el curso obligatorio ni tienen por supuesto la credencial habilitante. Es más, algunos como en este caso que cometen un delito se van a otro lado y siguen trabajando sin ningún problema. Esto no debe pasar más", advirtió Alcaíno.
Agedip es uno de los gremios más representativos de esta actividad en la provincia, ya que involucra a trabajadores que prestan servicio en bancos, barrios privados, hospitales, empresas y obviamente también representan a los "patovicas", nombre con el que se conoce popularmente a los que cuidan la seguridad interna de los boliches.
Mendoza fue pionera con la ley pero ya está "obsoleta"
"En 1997 se aprobó la ley 6.441 que regula esta actividad, pero desde esos tiempos hasta este 2015 la sociedad ha cambiado mucho tanto en el terreno de la diversión como también en el aumento de los delitos". Es por esto que según el dirigente gremial, "la norma ha quedado obsoleta y hay que modificarla".
"Nosotros queremos charlar con los bolicheros"
"Nosotros queremos charlar con los bolicheros para mejorar las condiciones laborales y que todos los vigiladores de los lugares de esparcimiento sean verdaderos profesionales y responsables a la hora de actuar. Ellos tienen la obligación de mantener la calma y tener el temple necesario para actuar preventivamente sin tocar a ningún chico. Y luego de sacarlos del boliche deben sí o sí llamar a la policía y evidentemente en este caso no lo hicieron. Y no lo hicieron porque seguramente son 'truchos', sin carnet, trabajan en negro y no están afiliados a ningún sindicato", especuló Alcaíno.
En esa línea, agregó que "a nosotros nos parece que no se quiere enfrentar el tema de la seguridad como corresponde. El Estado tiene la obligación de reunir a todas las partes para solucionar estos serios inconvenientes. Es necesario crear una mesa de debate sobre seguridad para que entre todos podamos llegar a conclusiones más acordes con los conflictivos tiempos que estamos atravesando".
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