Según los pliegos del contrato firmado hace cuatro años, la empresa se comprometía a instalar en los colectivos rampas de acceso para personas con capacidades diferentes, pero las unidades todavía no cuentan con las mismas. Las máquinas electrónicas que expiden boletos tampoco cumplen totalmente su objetivo, ya que el chofer debe seguir distrayendo su atención al conducir en marcar el importe o en recibir bonos. También existen quejas sobre la puntualidad del servicio y el exceso de pasajeros sobre las unidades en horarios pico.
En abril de 2007, la empresa Patagonia Argentina obtuvo de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia la renovación por diez años del contrato de concesión para operar el sistema de transporte público de pasajeros.
La gerencia de esa empresa confirmó a Diario Patagónico que en la actualidad cuenta con una flota de alrededor de 100 unidades y 220 choferes para cubrir el servicio que durante cada jornada se presta desde las 4 de la mañana hasta la 1 del día siguiente.
Sin embargo, pasados cuatro años de la renovación del contrato, Patagonia Argentina todavía no cumple con puntos importantes del pliego de licitación. Uno de ellos es la instalación de rampas de acceso para personas que utilizan sillas de ruedas. Además, los usuarios se quejan con frecuencia por el exceso de pasajeros y el incumplimiento de horarios.
Incluso existió una tardanza en la utilización de las máquinas expendedoras de pasajes. En el convenio firmado en 2007 la empresa se comprometía a instalar dichas máquinas --para el cobro electrónico de pasajes mediante monedas y tarjetas-- en un plazo de 365 días.
Recién el 16 octubre de 2009 comenzó a funcionar el sistema, pero no da vuelto en monedas, ni acreditan una devolución en la tarjeta magnética que utilizan los pasajeros frecuentes.
Lo más preocupante es que el chofer tiene que distraer su atención en marcar el importe del boleto según el destino y también en la recepción de los bonos con los que pagan su pasaje estudiantes y jubilados.
Todo ello se buscaba evitar con la instalación de las máquinas, con el objetivo de que el chofer fijara exclusivamente su atención en conducir. De esa forma, se está violando la Ley Nacional de Tránsito 24.449, que exige que el chofer de una unidad de transporte de pasajeros conduzca la unidad sin distracciones para evitar accidentes de tránsito.
QUEJAS DE LOS USUARIOS
Las quejas se repiten en las paradas de colectivos.
“Subieron el pasaje y no mejoraron nada, lo único que pusieron fue esa maquinita. Además hay mucho retraso de los colectivos y por eso se junta también mucha gente, si llegás 15 minutos tarde al trabajo te echan, entonces la gente muchas veces decide ir apretada para no llegar tarde”, cuestionó Débora Bárrales ante Diario Patagónico.
Su opinión coincide con la de Nery Cid, alumno de Enfermería, quien graficó lo que ocurre en la parada que se encuentra en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, donde la cantidad de estudiantes que utilizan el servicio excede las unidades a su disposición, sobre todo en horas nocturnas.
“Sube gente arriba de la escalera (del colectivo), sube gente en exceso y no es bueno. Una por la incomodidad y también por la inseguridad. Yo soy de Neuquén y allá el chofer si está muy lleno ya no te deja subir, en cambio acá la gente como que es mucho más pesada, capaz que le pegan al chofer, sino los deja subir”, aseguró
En el capitulo III “obligaciones de la concesionaria” del contrato firmado entre la empresa y el municipio durante la Intendencia de Raúl Simoncini, se afirma: “la empresa se compromete a cumplir con el servicio bajo las condiciones establecidas en el pliego licitatorio y en el contrato con eficacia, calidad y puntualidad, asegurando las condiciones de regularidad, continuidad, generalidad, accesibilidad y mantenimiento para los usuarios”.
La gerencia de Patagonia Argentina SRL señaló ante la consulta de este diario que la empresa cuenta con alrededor de 100 unidades y 220 choferes.
Sin embargo, según dicta el anexo 1 del contrato, la firma para realizar el servicio debe disponer de por lo menos 123 unidades que circulen con una demora máxima de 8 minutos cada una.
Según el jefe de personal, Marcelo Villalobos, son pocos los reclamos que reciben en las oficinas de la empresa. A su criterio, las frecuencias no funcionan con retraso, “aunque el tránsito acá en Comodoro Rivadavia está colapsado, entonces no es fácil manejar los horarios”, argumentó.
Asimismo señaló que más que sancionar a sus choferes por demoras en los recorridos, sí se están presentando situaciones donde los sancionan por adelantarse a los horarios establecidos. “Los estamos sancionando porque con el estado del tránsito y la cantidad de gente que está subiendo, el chofer no tiene por qué estar adelantado dos minutos, entonces eso se toma como una picardía para trabajar un poco menos”, graficó.
No obstante, al salir a la calle y preguntarle a la gente, los reclamos se multiplican.
“Los colectivos en zona norte mucho no pasan, la Línea 5 se llena es imposible tomarla y te conviene tomar otro. Yo soy de Caleta Córdova y tenemos bastantes problemas con el tema del colectivo porque cada dos o cuatro horas pasa uno”, afirmó Brenda Tejedo.
“Lo que noto es que llenan mucho el colectivo, ellos no cobran por el boleto que entregan, ellos cobran por el viaje hecho, no importa si llevan a tres arriba o si el colectivo va lleno, eso si lo veo mal”, agregó.
SILENCIO MUNICIPAL
Diario Patagónico intentó dialogar con el subsecretario de Gobierno, Omar Albornoz, para saber cómo controla la Municipalidad al concesionario del servicio. Además se buscaba conocer la existencia de multas labradas a la empresa por incumplimientos de frecuencias y horarios.
Sin embargo, Albornoz solicitó a este diario que efectuara la consulta al director de Transportes, Juan Carlos Acuña, quien a su vez se excusó de responder argumentando falta de tiempo. De esta forma, se desconoce la cantidad y eficiencia de los controles que se realizan.

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