En Senadores se dió media sanción a la ley que permite a los obreros de la carne tomar posesión del frigorífico, vendido un mes atrás a una polémica empresa inmobiliaria
Fabián Costas expresó, en una comunicación con El Atlántico, la satisfacción que fue compartida con todos los compañeros que conformaron la cooperativa y que vienen batallando desde hace meses la recuperación de la fábrica, para todos los trabajadores. Hasta La Plata viajó un micro de obreros que vivieron con nerviosismo primero, y alegría después, el desarrollo de la sesión.
“Ahora todo está en manos de Scioli”, indicó Costas, quien señaló que es el mandatario bonaerense quien debe firmar la ley para hacer efectiva la expropiación. De todas maneras, anoche estaban viajando de regreso a la ciudad con todos los papeles para presentarlos cuanto antes ante el juez Alberto Vidal.
Los trabajadores, según les revelaron fuentes legislativas, afirman que ya cuentan con el visto bueno del gobernador. “Sabe lo que estamos haciendo: luchamos para devolverle la planta a los trabajadores”, indicó.
Costas indicó que posiblemente los terrenos linderos al frigorífico sean destinados a la construcción de viviendas sociales, a cargo del Estado. Se trata de un predio de casi 56 hectáreas, de las cuales sólo 25 están edificadas.
Consultado por cómo vivieron la sesión en Senadores, Fabián indicó: “Se la vivió con muchos nervios. El gremio seguía metiendo trabas para frenar el proceso. Pero los legisladores entendieron que lo único que querían hacer era un negocio inmobiliario. La fuerza acá la hicimos los trabajadores”. Finalmente, la expropiación fue votada por mayoría.
Sobre fines de marzo, se había concretado el remate del frigorífico después de varios intentos fallidos. Si bien la primera tasación fue de unos 31 millones de pesos –desde un comienzo cuestionada por los trabajadores ya que entendían que era una cifra baja-, la planta y las instalaciones se terminaron rematando por unos 6 millones.
Enseguida llegarían las críticas, dado que no sólo el precio puesto era “irrisorio”, según denunciaron desde la cooperativa, sino que además fue entregada a una empresa que nada tenía que ver con el rubro de la carne. Según surge del objeto social de la firma Siper S.A. se trata de una empresa dedicada a los negocios inmobiliarios y a la construcción de viviendas.
“No vamos a permitir que se convierta en un negocio inmobiliario”, anunciaban entonces el trabajador y el letrado de la CTA que los acompañaba. La sanción tuvo sabor a triunfo entre los obreros y el próximo domingo, 1º de mayo, habrá motivos para festejar.
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