La convocatoria fue a dos cuadras del bar donde Walter Montaner fue baleado. Volvieron a pedir testigos
La familia de Walter estuvo acompañada por un grupo de casi cincuenta jóvenes que conocían al muchacho y que también reclamaron respuestas por el crimen.Es que la brutalidad del episodio y el lugar donde se produjo eran factores que difícilmente podían ser imaginados. Los testimonios de los allegados a Walter coinciden en que era una persona pacífica, que podía controlar su carácter y que no intervino en la discusión que se generó en el bar Fiji, más que para separar a las partes.
También coincidieron en que ir a ese bar a tomar algo, después de haber terminado la jornada de trabajo, era algo habitual para Walter. No era la primera vez que iba y conocía el ambiente. El caso fue tan violento que quienes presenciaron lo que sucedió el domingo, poco antes de las 10, tienen miedo de prestar testimonio. Los familiares de Walter, ayer volvieron a pedir encarecidamente que “quienes vieron algo, junten valor y nos llamen. Que los vamos a proteger, que no vamos a dar su identidad. Pero necesitamos que cuenten lo que vieron”, sostuvo Raúl. Pocos minutos después de las 13, para la hora en la que fue convocada la concentración en la esquina de bulevar Gálvez y 25 de Mayo, la marcha comenzó a moverse en dirección hacia el sur, hasta Casa de Gobierno.
Con la voz entrecortada, la hermana de la víctima contó que hasta el momento han tenido poca comunicación con las autoridades judiciales y gubernamentales, pero aseguró que van a luchar para que la muerte de Walter se esclarezca “hasta las últimas consecuencias”. “¡Quiero que encuentren a esos delincuentes que mataron a mi hijo tan salvajemente! ¡No puede ser! ¡Tienen que quedar presos”, dijo la madre de Walter.
En silencio, pasaron por la puerta del local donde trabajaba Walter.Sólo algunos de los manifestantes levantaron la cabeza y miraron la vidriera, que le devolvió un reflejo que sin dudas, los retrotrajo a las últimas veces que lo vieron allí a Walter, con la remera que lo identificaba como personal de seguridad.
Siguieron caminando, y poco más de 100 metros después, pasaron por la puerta de Fiji, el bar donde se produjo la balacera. El silencio se hizo sórdido. Como pocas veces, la ruidosa 25 de Mayo se enmudeció y sólo se escucharon los pasos de la marcha.
Es que el dolor de tragedia estaba aún a flor de piel para la mayoría de los presentes.“Casi ni dormimos desde que pasó lo de Walter. Lo acompañamos en el hospital y después lo estuvimos velando, no tuvimos tiempo aún de procesar todo lo que está pasando. No sé bien en qué estado está la causa, ni si el juez pudo avanzar algo más. Sabemos que hay un detenido, pero que falta que declare más gente”, sostuvo ayer Facundo, primo de Walter.
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