En Santa Fe hubo demoras en la conformación de las mesas; la mayoría de los electores fue a sufragar al mediodía. Las críticas a la boleta sábana. El voto joven fue uno de los protagonistas en un día de lluvia
La jornada amaneció fría y amenazante; así se mantuvo durante todo el día y pasadas las 15 una leve llovizna comenzó a caer hasta el cierre de los comicios cuando una lluvia torrencial se desató en la ciudad. Con este contexto, la ciudad concurrió a las urnas para elegir los candidatos que el próximo 25 de octubre competirán por la presidencia del país. Hubo demoras en la conformación de las mesas, largas colas en la mayoría de las escuelas, quejas de los electores por las tardanzas en los cuartos oscuro, críticas al sistema de boleta sábana y poco entusiasmo en el electorado.
Como en cada acto, las mesas se habilitaron a las 8 y cerraron a las 18. Lo cierto es que la gran mayoría comenzó a recibir a los primeros sufragantes a las 9. Los fundamentos rondaron en que faltaban autoridades o los elementos para habilitarla no llegaban. Una vez que eso sucedió el sistema se puso en marcha. Casi nadie eligió ir a votar temprano, salvo algún madrugador que tenía un compromiso y prefirió cumplir con el deber cívico antes del mediodía.
Después de las 11 comenzaron a colmarse las escuelas y eso provocó que en la mayoría de las mesas se formaran largas colas. Muchos ofuscados y otros más pacientes, esperaron que uno a uno vayan desfilando por las aulas que contenían las mesas donde descansaban 21 boletas –algunas con todas las categorías y otras, dependiendo del frente o partido, más cortas, con dos o tres cuerpos–, entre las que los ciudadanos debieron elegir las categorías de presidente y vicepresidente; parlamentarios del Mercosur distrito nacional (con 19 postulantes); senadores nacionales; diputados nacionales; y parlamentario del Mercosur por distrito para llenar el sobre que depositaron en la urna que aguardaba al lado de las autoridades de mesas y fiscales de las distintas fuerzas políticas.
“Esperé 45 minutos. Una locura. El sistema es antiquísimo y muy poco ágil. Me parece que la gente mayor es la que más problemas tiene porque no encuentra a sus candidatos y demora mucho. Creo que de una vez por todas se debería habilitar el voto electrónico o por lo menos usar el nuestro, de boleta única. Donde además de tener todos los candidatos en una sola hoja, votan tres o cuatro personas a la vez y eso hace todo más rápido”, dijo Susana al salir de votar del Colegio Nacional Simón de Iriondo.
“Mucho rojo, azul y naranja, y boletas mezcladas o escondidas en un rincón. Creo que la gente no entendió que podía cortar. De una vez por todas se debería dejar de usar este sistema. Genera largas colas y malestar en la gente”, manifestó por su parte, Carlos, otro ciudadano que se acercó a votar al mediodía y tuvo que esperar para hacerlo.
Estas situaciones se repitieron en casi todas las escuelas, pero pasado el mediodía, la jornada se tranquilizó, también se puso a dormir la siesta. Después de las 14 casi nadie pasó por los lugares de votación. Los que no lo hicieron antes de esa hora prefirieron concurrir después de las 17 aprovechando la última hora. Y también como sucede en cada elección, las largas colas se forman al cierre de la jornada. Es en este momento cuando se mezcla el cansancio y las ganas de terminar el largo día de parte de las autoridades de mesas y los fiscales; con el apuro por colocar el voto en la urna de los electores tardíos.
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