Pasión y colorido en el Paseo Gaucho

Pasión y colorido en el Paseo Gaucho

En una jornada a pleno sol, unas 200 personas participaron con sus caballos y carros de la tradicional fiesta por las calles de la ciudad.

Con menos participantes que en otras ocasiones –”la situación económica no ayuda”, refirió a este diario uno de los organizadores–, pero con el habitual colorido y el mismo sentimiento, tuvo lugar ayer la realización de la 21ª Fiesta Anual Tradicionalista de Bahía Blanca.

La celebración incluyó, como número destacado, el conocido Paseo Gaucho por las calles de la ciudad.

En un día a pleno sol, con una suave y refrescante brisa, la fiesta arrancó temprano en las instalaciones del Parque de la Ciudad (Castelli 3700), con la celebrada jura de recados, carruajes y tropillas, donde los mejores en las distintas disciplinas gauchescas recibieron su reconocimiento.

Cerca de las 11, en la primera cuadra de calle Alsina, frente al municipio, diez parejas de la agrupación folclórica Fogón Sureño levantaban los primeros aplausos bailando un gato y algunas zambas, dando lugar luego a un atractivo desfile de ponchos, de la colección privada de Roberto Millán.

La muestra permitió admirar ponchos de distintos estilos y variados decorados, de telas de vicuña y lana de oveja, un producto artesanal hoy desaparecido que supo practicarse, sobre todo, en la zona del Alto Perú.

Cuando ya las sirenas de las motos y móviles de la Guardia Urbana municipal anticipaban la llegada del desfile –que había partido 40 minutos antes del parque–, hubo todavía tiempo para maravillarse con la armónica de Rubén Gattari –acompañado por las guitarras de Jorge Valette y el Vampa– tocando un gato, una zamba y un chamamé.

Poco después de las 12, ante unas 300 personas congregadas frente al palco oficial, el capitán del desfile, Sergio Funes, solicitó a la máxima autoridad presente del municipio –la directora del Instituto Cultural, Marcela Sainz–, el permiso correspondiente para iniciar el paso.

Dos sulkys, un carro de paseo y un vagón fueron los únicos coches que participaron. Una baja cantidad en relación a otros años donde podían verse una gran variedad de estos transportes de tracción a sangre, por caso breaks, berlinas, cabriolés, cupés, landós y volantas.

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