Más de 60 países firmaron ayer el primer tratado sobre el comercio internacional de armas convencionales, el primer paso para la ratificación de un texto que se espera que entre en vigor en dos años.
Este es el primer tratado que cubre la venta de armas de cualquier tipo en una década, un mercado que asciende a unos 80.000 millones de dólares al año.
El acuerdo incluye tanques, vehículos blindados de combate, piezas de artillería de gran calibre, aviones de combate, helicópteros de ataque, naves de guerra, misiles y lanzamisiles, así como el comercio de armas pequeñas.
El canciller argentino, Héctor Timerman, fue el primero en firmar el texto en medio de los aplausos de los asistentes a la ceremonia, en la sede de la ONU en Nueva York.
A él le siguieron representantes de 62 países, incluidos europeos como Francia, España y Gran Bretaña, latinoamericanos (Costa Rica, Brasil, México, Chile) y africanos.
Estados Unidos no se unió a esta primera tanda de firmas.
Tampoco lo hicieron Rusia ni China.
La Asamblea General de la ONU había aprobado por mayoría el nuevo tratado el pasado 2 de abril en una histórica votación por 154 votos a favor, tres en contra y 23 abstenciones, después de que tres países bloquearan la posibilidad de que fuera adoptado por consenso.
El convenio busca promover la paz y la seguridad a través del freno a los flujos de armas a zonas de conflicto, favoreciendo de paso el respeto a los derechos humanos. Además, la ONU espera que “señores de la guerra”, piratas y el crimen organizado tengan más difícil el acceso a las armas.


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