La Pascua vivida como nunca en el país por la impronta del Papa argentino

La Pascua vivida como nunca en el país por la impronta del Papa argentino
La semana más importante de la Iglesia culmino ayer con la celebración de la resurrección de Jesús, acontecimiento que insta a la feligresía a renovar el compromiso de la fe en Dios. Este triunfo de la vida, tiene una connotación especial, la presencia en el Vaticano del Pontífice Francisco.

El pasado domingo con la bendición de los ramos se iniciaba la Semana Santa que culmina con la celebración de la Resurrección de Jesús, acontecimiento que insta a la feligresía a renovar el compromiso de la fe en Dios y ser testimonios vivos del mandamiento de amor entre los hombres. El mensaje, que se renueva cada año, esta vez viene reforzado por la figura del nuevo Papa y su fidelidad al Evangelio.

El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda nuestra religión.

Cristo triunfó sobre la muerte y abrió las puertas del Cielo. Ya la muerte no es el fin, sino que quienes creen la viven con la esperanza de una dicha eterna.

En la misa dominical se recuerda de una manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo, 40 días después la Pascua.

Con la Resurrección de Cristo, también se celebra la propia liberación, la derrota del pecado por la misericordia de Dios, que recibe en su seno a los corazones arrepentidos y voluntariosos de no volver a caer en la tentación.

Este año, el ritual que se repite desde hace casi dos milenios tiene una connotación especial ya que es la primera Semana Santa que es guiada espirtualmente por un pontífice argentino: Francisco.

Durante los días santos, el Papa no dejó de sorprender con sus gestos renovadores, no porque sean nuevos sino porque los reedita después de siglos de un Vaticano que miró de lejos las realidades y necesidades de la gente.

Como las primeras comunidades

Las palabras del Sumo Pontífice hacen que afirmemos que en la resurrección se encuentra la clave de la esperanza cristiana. Cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, podemos estar seguros de que, después de la vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que gozaremos de Dios para siempre.

Jesús resucitó, venció a la muerte y al pecado; y en su gesto vino implícito que nosotros resucitaremos también. Sabemos que ganó para nosotros la vida eterna y de esta manera, la vida terrena adquiere un sentido.

Desde esta concepción, es importante vivir la Semana Santa como lo que es: un paso, tal el significado de la palabra Pascua. Así lo expresó el sacerdote de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, Carlos Miri: “La Semana Santa año tras año nos lleva a dar ese paso como hijos de Dios. La Pascua significa ‘paso’, si damos este paso como hijos de Dios podemos vivir el encuentro con Cristo y celebrar la Pascua, el gran día en que el Señor resucita de entre los muertos. No obstante todos los domingos hay un llamamiento a la feligresía de poder vivir en plenitud de fe”.

Como mensaje a la comunidad, el sacerdote hizo hincapié en el sacramento de la reconciliación y en vivir esa misericordia que dispensa Dios entre los hermanos en pos de la unidad, para que a semejanza de los primeros cristianos, se diga de las comunidades actuales: “Miren como se aman”. Sólo de esa manera, con testimonio y ejemplo, tal el estilo del Papa Francisco, se multiplicarán los creyentes en el misterio de Cristo resucitado.

“Durante este tiempo pascual la Iglesia lee el libro de los Hechos de los Apóstoles, se relata allí cómo la primera comunidad se fue formando. Y en este sentido es importante destacar que la primera comunidad se reunía para cuatro cosas, en primer lugar para la fracción del pan, para alimentarse de la Eucaristía, celebrar la misa; en segundo lugar para rezar unos por otros; luego se reunían para compartir la cotidianeidad misma y se reunían para la formación, la enseñanza de los apóstoles. Esta última es la que a los católicos nos cuesta, creemos que ya sabemos todo, que con lo que aprendimos en el catecismo basta y sobra y no es así debemos poner en práctica el aprendizaje continuo, hay que dar testimonio con las palabras y con los hechos, asumiendo un compromiso de fe ante Cristo y ante los demás, estando atento a lo que la Iglesia nos pide, nos enseña que es la evangelización, el anuncio de que Cristo está vivo, vive en cada uno de los corazones y que la Pascua es ese ‘paso’ de compromiso, de vivir la unidad con los demás”, expresó Miri.

Algo de esto propone Francisco: el volver a los orígenes, a la sencillez de las primeras comunidades.

Unos por otros

Uno de los mensajes del papa Francisco es rezar unos por los otros. Miri coincide plenamente y recuerda una frase popular que dice que “antes de hablarle a alguien de Dios debemos hablarle a Dios sobre ese alguien”, entendiendo que “la unión de las comunidades se da a partir de la oración, del compromiso y de vivir el encuentro con Dios vivo”, que transforma los corazones y permite dar testimonio ante los demás.

Por último el párroco del templo mayor de Pergamino destacó el acompañamiento de la feligresía durante la Semana Santa que se inició el pasado domingo con la bendición de los ramos. “Mucha gente se acercó al templo para participar activamente de las actividades litúrgicas dispuestas para esta semana. Lo importante es que mucha gente se acercó a renovar y revivir la fe en Dios”, concluyó el párroco.

Dolor que antecede a la gloria

Después de revivir la dolorosa Pasión de Cristo, llega hoy su Resurrección, lo que genera una profunda alegría y simboliza la vida misma de todos los hombres que hoy transitamos “en este valle de lágrimas” con la esperanza del paso a una vida eterna, donde no existe el sufrimiento, tal la promesa de Dios.

En diálogo con LA OPINION, el padre Javier Fortunato, párroco de Nuestra Señora de Fátima destacó que en este tiempo de Pascua que comienza, debemos aprovechar todas las gracias que Dios nos da para crecer en nuestra fe y ser mejores cristianos. Con el Domingo de Resurrección comienza un tiempo pascual, en el que recordamos el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir al Cielo, durante la fiesta de la Ascensión.

“La Semana Santa siempre es el camino que nos conduce a la Pascua, uno puede centrarse en Jesús, a quien vemos con las huellas propias del dolor. Sus cicatrices en el cuerpo evidencian el camino que abrió con su enseñanza, con su ejemplo de vida.

“El mensaje para esta Pascua podríamos pensarlo en torno al mismísimo Evangelio que se proclamó este año en la Vigilia. En él se pone de manifiesto que las mujeres, que fueron al sepulcro a buscar el cuerpo de Jesús, no se atreven a levantar la vista del suelo y precisan que sea alguien el que le diga: ‘¿Por qué buscan entre los muertos al que vivo está?’. El recuerdo de Jesús las sitúa en el lugar en que se encuentran, y ellas son capaces de recordar lo enseñado por Jesús, recuperan la conciencia de ser pueblo elegido.

“Muchas veces, como feligreses, como personas, nos estancamos en el camino sin saber qué pasos dar. En esos momentos no dudemos de las promesas que Dios nos hizo, promesas que vemos cumplidas en Jesús, que nos muestra la cercanía de Dios. Dejemos lugar siempre para Dios, y como las mujeres que asistieron al sepulcro, seamos capaces de recordar que en los momentos de mayor oscuridad o de parálisis podemos depositar nuestra mirada en Dios, una mirada de fe”, expresó Fortunato.

Paz

Por último, el sacerdote instó a la feligresía a ser constructores de paz: “Yo exhorto a que todos juntos, pidamos a la Virgen María, por el Papa y para que todos tengamos esta gracia de ser memoriosos de las maravillas que hace Dios. La gracia de tener esa certeza de que confiamos plenamente en que Jesús triunfa, resucita, nos trae la paz. Parece importante que nos sepamos también constructores de la paz, si citamos al papa Francisco él nos dice: ‘que no haya odios ni peleas, que dejemos de lado el odio, la envidia, que sepamos dialogar y que no tengamos miedo de la bondad y de la ternura’. “Esas palabras son las que nos animan y las que nos permiten agradecer porque es la Pascua la fecha propia para agradecer la fe del pueblo de Dios.

“Uno de los mensajes que ofrece el Sumo Pontífice, y que ofrece a través de hechos concretos, es el poner en práctica el servicio, la humildad y la caridad. El Papa nos quiere mostrar algo que nunca podemos perder de vista, el servicio hacia los demás. Junto a la admiración y a la alegría de esos gestos, nosotros, los feligreses nos sentimos interpelados a vivir la Fe en la caridad.

“Esta Pascua es la ocasión para agradecer, para estar atentos y para sabernos animados por esta cercanía de Dios que perdona y triunfa”.

Misas

Las misas que se oficiarán en el día de la resurrección serán: en Nuestra Señora de la Merced a las 08:00, 11:00 y 19:30.

Nuestra Señora de Lourdes a las 10:00 y 19:00.

En San Cayetano la misa será a las 10:00 y se celebrarán las primeras comuniones.

En San Jorge será a las 10:00.

En Fátima a las 9:00 y 11:00. A las 12:00, celebración de bautismos.

En Santa Rita de Pinzón a las 8:30.

En San Vicente, a las 10:30 y 19:00 mientras que a las 12:00 habrá bautismos y a las 17:00 celebración.

En Santa Teresita a las 9:30.

En Sagrado Corazón a las 11:00.

En la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás a las 10:00 y a las 19:00.

A las 17:00 en la Capilla Beata Laura Vicuña.

A las 18:00 en la Capilla Nuestra Señora de Guadalupe.

En Santa Julia, a las 10:00 y 19:00 misa de resurrección.

En la Capilla Nuestra Señora de Loreto a las 20:00.

En Nuestra Señora del Carmen a las 10:00.

A las 19:00 en San Ramón Nonato.

En la Capilla del Perpetuo Socorro a las 18:00.

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