Qué pasará con el muro de la inseguridad de Las Heras

Qué pasará con el muro de la inseguridad de Las Heras
El episodio de inseguridad ocurrido el 9 de enero con un enfrentamiento entre vecinos lasherinos ha salido de la agenda pública. Sin embargo la historia continuó y a tensión bajó en el barrio Covirpol y ahora todo se prepara para derribar el muro.
Una espectacular imagen de aquellos días de tensión en Las Heras. Pasó hace un mes, ya no es noticia. (Foto Gentileza)

El sábado se cumplirá un mes del episodio que luego explotó públicamente y generó la última polémica por la inseguridad latente. Fue el miércoles 9 de enero cuando se produjo el caso del barrio lasherino Covirpol donde viven 140 familias vinculadas en su mayoría con personal de la Policía de Mendoza.

La decisión de los vecinos del barrio de cerrar con una pared una calle que da a un asentamiento fue el hecho que originó una situación de tensión e hizo reverdecer el debate por la inseguridad. Para colmo esa determinación de los habitantes del barrio, ubicado en calle San Martín al 4000, fue respaldada por el municipio de Las Heras.

Ha pasado casi un mes y el intendente Rubén Miranda se dio un tiempo para repasar aquel episodio que repercutió en todo el país y que se desató mientras él estaba de vacaciones. El jefe comunal inauguró ayer la base del Servicio de Emergencia Coordinado en el Hospital Carrillo, en ese contexto es que repasó la actual situación del caso de "el muro de Las Heras" como se conoció aquella curiosa historia barrial.

"Lo del muro fue un tema complejo que no se entendió bien. Por la aplicación del presupuesto participativo se decidió cerrar una calle. Llegamos a un entendimiento con los vecinos del barrio Covirpol hemos mejorado vías de acceso que sí tenían pero no tenían luz, hemos mejorado las calles Moyano, Los Olivos, salida a Olascoaga y San Martín", subrayó Miranda ante MDZ Online.

El intendente también asomó su mirada para el otro lado del muro donde aún permanecen ahí unas 109 familias del asentamiento que se había convertido para los vecinos del Covirpol en una amenaza cotidiana. "Aunque están en calidad de provisorio el objetivo es buscar un terreno y que puedan tener una solución definitiva de su situación", puntualizó el jefe comunal en referencia de los lasherinos del otro lado.

Con cierto alivio el jefe norteño dijo "hubo mucha tensión, hubo conflicto sobre fin de año pero ya pasó". Con ese mismo ánimo es que Miranda se animó a proyectar el futuro del muro de la inseguridad y mostró una imagen futura. "Esa pared es una prolongación de una calle tiene que en definitiva eliminarse cuando la calle esté abierta. Justo del lado del asentamiento habían hecho una interrupción de la calle proyectada".

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La gestión política que volteará a la pared

Entonces se autoimpulsó analizando lo que pasó ni bien comenzó el año. "Lo que cuesta entender es que en las comunidades no se puede estigmatizar a todo el barrio si bien ha habido muchas denuncias, más de 25 en el 2012, ninguna está acreditada ni amerita culpabilidad de alguno de los habitantes del barrio", aseguró hablando a favor de los habitantes del asentamiento que luego del muro se organizaron en una cooperativa llamada Todos unidos.

Por qué Miranda habla con cierta tranquilidad sobre el asunto que tuvo a la provincia al tope de la agenda pública hace un mes. En realidad en el transcurso de este tiempo se han acelerado algunos contactos con el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV).

De acuerdo a fuentes municipales consultadas tras las declaraciones del intendente hay en proceso un convenio donde Las Heras le cedería a la entidad de la vivienda social un terreno que tiene frente al Cerro de la Gloria, a cambio el IPV se comprometerá a comprar otros predios para ubicar a las familias del asentamiento.

Esto comenzará a concretarse cuando el Concejo Deliberante de Las Heras en marzo trate esta iniciativa para solucionar el destino de los habitantes de la ahora llamada cooperativa Todos unidos.

La futura caída del muro se producirá una vez que la cooperativa Covirpol presente una ampliación del barrio más allá de la calle cortada por la pared. Pero para ese entonces los vecinos de la villa ya deberían estar reubicados por un plan del IPV. Entonces sí se podrá decir que aquel "cierre de terreno baldío" dejará de tener sentido.

Informe y producción: Jimena Catalá

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