Pasar el invierno en la calle, un drama para decenas de platenses

Pasar el invierno en la calle, un drama para decenas de platenses

ntre los sin techo que viven en la Ciudad hay cada vez más adultos mayores con algún tipo de ingreso, que no les alcanza para mantenerse

Después de toda una vida de trabajo, terminar viviendo en la calle no estaba entre las posibilidades que Mariana hubiera barajado, ni por asomo, para su edad madura. Pero sucedió. Jubilada de una dependencia estatal, la mujer, de 60 años, cuenta que su drama empezó cuando le salió de garante a un familiar que quería iniciar un emprendimiento. “No me acuerdo de qué se trataba, ni me quiero acordar. Lo cierto es que no pagó y tuve que responder por la deuda, pero no pude. Para evitar perder mi casa me metí en créditos que después no pude pagar. Primero me quedé en la calle. Y después me embargaron la jubilación”, cuenta Mariana, que si hoy no pasa las noches a la intemperie es porque consiguió albergue en el refugio de la ONG platense Sumando Voluntades. Allí comparte sus días con otras personas que lo perdieron todo. Algunas se quedan a dormir en el refugio. Otras sólo pasan a aprovisionarse de algunas vituallas y siguen viaje hacia sus refugios improvisados en umbrales, guardias de hospitales, terminales de transporte, hasta cajeros automáticos. Jorge es uno de ellos. Tiene apenas 25 años y hace una breve pasada por el refugio de la ONG, en 6 número 196. Va a saludar y a buscar algo para comer. Cuenta que está parando en una gomería, donde también lo dejan bañarse. “Lo que me trajo hasta la calle es el consumo. Yo soy de City Bell, tuve muchos problemas con las dogas, pero ahora estoy mejor. Podría quedarme a dormir en el refugio, pero en la calle estoy bien, ya tengo mi lugar y nadie me molesta”, dice.

La última semana, después de un otoño particularmente benévolo, el invierno dijo presente en la Región. El martes y el miércoles se registraron mínimas que alcanzaron los dos grados bajo cero. Esos días encontraron a decenas de sin techo platenses en sus refugios de la calle o en algunos de los hogares que les brindan cobijo y asistencia. A algunos de manera permanente y a otros sólo temporaria, mientras el frío hace sentir todo su rigor.

Según los datos manejados por lSumando Voluntades, que se ocupa de brindar asistencia a los deambulantes platenses en sus improvisados refugios callejeros, además de ofrecer cobijo en su sede a algunos de ellos, son alrededor de 85 las personas que pasan el invierno en las calles de La Plata.

Nancy Maldonado, titular de esa entidad cuenta que muchos improvisan sus refugios precarios en umbrales de casas y edificios , mientras que otros se amparan en las guardias de los hospitales, la estación de tren y la terminal de ómnibus y sus inmediaciones o los alrededores del Teatro Argentino.

Desde la dirección de Acción Social del Municipio, que instrumenta un programa para trabajar la reinserción social y la revinculación familiar de las personas en situación de calle, se habla en tanto de alrededor de 50 personas sin techo que actualmente se refugian de manera temporaria o permanente en los dos hogares municipales dispuestos para tal fin. Y de alrededor de 35 de los llamados deambulantes crónicos, que son aquellos que, aún cuando se les ofrece guarecerse en los refugios, eligen seguir viviendo en la calle.

“A diferencia de las ONGs que les brindan asistencia, nuestra principal función es la de traerlos a los refugios e iniciar un trabajo que apunta a la reinserción laboral y social y la revinculación familiar de las personas en situación de calle. Pero quienes trabajan en esta problemática saben muy bien que muchos deambulantes siguen prefiriendo estar en la calle aún cuando se les ofrezca espacio en un albergue y eso tiene que ver con múltiples factores y con sus histoias personales”, dice Gastón Delconte, director de Acción Social.

UNA POBLACION CAMBIANTE

Tanto desde Sumando Voluntades como desde el programa municipal se destaca que las características de la población sin techo de La Plata cambió en los últimos años: si en el pasado fueron mayoría las personas en situación de calle vinculadas con un pasado de marginación, muchas veces asociado a adicciones, como el alcoholismo, hoy el universo de los deambulantes es variopinto y con una creciente presencia de adultos mayores y mujeres.

Según destaca Nancy Maldonado, desde la ONG Sumando Voluntades “estamos viendo últimamente cada vez más casos de adultos mayores sin familia, que incluso cuentan con ingresos, como una pensión o una jubilación mínima y se quedan en la calle porque ese ingreso no les permite sostener el pago de un cuarto de pensión y la comida”.

La presencia de la mujer en la calle se vincula, en la mayoría de los casos, con la violencia familiar. Y si bien desde el municipio se indica que la instrumentación de programas de prevención y la existencia de refugios específicos dedicados a dar respuesta a este problema en la Región disminuyeron el número de mujeres sin techo en las calles de La Plata, siguen apareciendo algunos casos.

Lo que preocupa es el incremento de deambulantes con problemas psiquiátricos que se encuentran hoy en las calles de La Plata, un factor que desde Acción Social vinculan con la forma en que se está implementando la nueva Ley de Salud Mental (ver aparte).

Otro de los casos que se ven mucho, dicen desde el programa municipal, es el de los jóvenes recién salidos de institutos de menores que terminan en la calle ante la falta de una respuesta que, desde el Estado, favorezca su reinserción social.

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