Las complicaciones son numerosas: desde veredas ocupadas, rotas y estrechas, hasta la superposición de varios ramales y paradas en una misma cuadra. Tomar el colectivo es una verdadera empresa de riesgo
Apurados porque deben llegar a destino, o cansados porque completan una jornada agotadora, los pasajeros asumen sin mayores quejas los desafíos y riesgos que entraña tener que abordar un colectivo de cualquiera de las líneas que tienen su parada en la zona inmediata a la Estación de Quilmes.
Los riesgos no son pocos, porque en cada frente de manzana hay varias paradas, que, a su vez, concentran cada una dos o más ramales. Eso, combinado con la enorme demanda por parte de los usuarios, hace que muchas veces los pasajeros deban abordar en mitad de la calle, entre dos colectivos, por lugares indebidos, o como lo detectó ayer PERSPECTIVA SUR, pasados sobre la planchada de descarga de un camión de reparto de electrodomésticos.
Los riesgos son lisa y llanamente ignorados por los usuarios, dada la urgencia por llegar a los colectivos, y no perder su lugar en las filas.
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