La cifra se extrajo de las comisarías de la ciudad de San Luis y de La Punta. En enero de este año, se registraron ciento doce hechos.
El análisis del Mapa del Delito –armado a partir de datos tomados de los libros de sumarios de las comisarías, planillas de hechos delictivos y de casos esclarecidos- indica que durante el 2010 se recibieron en sedes policiales un promedio de cuatro denuncias por día por violencia familiar y casi ciento veinte por mes. El total es de mil cuatrocientos casos acumulados durante todo el año.
Claro que las historias cargadas de golpes que recogen las comisarías son apenas una pequeñísima muestra de lo que es la violencia doméstica, aquella que se gesta y crece dentro de cuatro paredes. La explicación de por qué es así es sencilla: muchas víctimas deciden ir a la seccional de jurisdicción porque les queda cerca o, simplemente, porque no saben a quién pedir ayuda. Las fiscalías de primera instancia y los juzgados de Familia y Menores también reciben denuncias por hechos similares pero se plasman en expedientes por lesiones o amenazas.
La comisaría que más denuncias recibió fue la 7ª, en la zona noreste de la ciudad de San Luis, con trescientos veintiocho casos. La siguen desde lejos la Comisaría 2ª – que abarca, entre otros, los populosos barrios AMPPyA y Policial-, con doscientos treinta y un denuncias y la 6ª, con doscientas siete. La comisaría de Juana Koslay fue la que menos denuncias recibió: sólo sesenta y tres."Muchos hechos no trascienden por la sumisión y el miedo de las mujeres. Felizmente, ahora hay más sensibilización y concientización y la víctima se anima a hacer la denuncia", reflexionó Jorge Rudi, a cargo del programa Protección de Víctimas Vulnerables del Ministerio de Seguridad de la Provincia.
La tendencia de 2010 amaga con repetirse este año. En enero pasado se radicaron ciento doce denuncias por violencia doméstica -con lesiones incluidas- en las ocho comisarías que integran la Unidad Regional I de Policía. Para comparar: durante ese período de tiempo, se denunciaron veintiocho casos de agresiones en las calles, un solo hecho en un boliche y ninguno en las canchas de fútbol.
Lo que los números fríos de la Policía no contemplan son otras formas de violencia, aquellas maneras de atormentar la vida de una mujer que no se aplican sobre el cuerpo y que no dejan marcas visibles. Son los insultos, las amenazas sexuales y económicas. Las miradas que cortan más que un cuchillo o los tratos degradantes y discriminatorios. Esos elementos son los que contiene el concepto de violencia de género, establecidos por la Convención Interamericana de Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, a la que nuestro país adhirió a través de una ley sancionada el año pasado.
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