El dirigente del PO, Daniel Blanco niega que la corriente política que lidera tenga intenciones de arrogarse la representatividad del movimiento.
Lo que originariamente fuera una iniciativa de índole social, que partió del reclamo de mejoras salariales y reivindicaciones laborales esgrimidas por los trabajadores de la salud, de a poco fue recibiendo aportes de distintos estamentos, entre los que no podían estar ausentes los gremiales y los políticos. Precisamente, a este sector atribuyen los principales referentes del movimiento la ingerencia divisionista.
La doctora Estela Di Cola admitió tal circunstancia, aunque sin dar mayores precisiones. El intento de sindicalización de los Autoconvocados disparó los desencuentros. Ante tal circunstancia, Di Cola dijo oportunamente que el nivel de reclamos continuará independientemente de la demora en la que pueda incurrir la conformación del gremio.
El Partido Obrero (PO) recogió el guante y salió al cruce. En este sentido, el presidente de esa agrupación política Daniel Blanco aseguró que "Di Cola se sumó a un triste librero maccartista de cuño oficial, cual es atacar al PO. Nos acusa de pretender arrogarnos la representatividad del movimiento, cuando defendemos las soberanías de las asambleas y los plenarios interhospitalarios".
Agregó el dirigente del PO que Di Cola le dio la razón a todos aquellos que defienden la soberanía de los autoconvocados, frente a los intentos de su burocratización. "Ha señalado que las protestas y los reclamos al Gobierno no dependen de la institucionalización del sector. Pero si el nuevo sindicato que propugna no serviría para impulsar estos reclamos, entonces, ¿cuál es su sentido", se preguntó Blanco.

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