Particularidades de la restauración del Palacio Municipal

  Particularidades de la restauración del Palacio Municipal
Desde la elección del color a las distintas acciones que llevaron adelante para salvar gran parte de los ornatos del edificio.
El 21 de febrero la empresa Art Restauro, finalizó la puesta en valor de un nuevo espacio del edificio municipal, en este caso las aberturas y hall de ingreso, cuestión que llevó a este Semanario a conocer más detalles acerca de futuras etapas de intervención, tratando de canalizar además, las dudas que llegan a nuestra redacción en cuanto al color elegido, la inclusión de ahuyenta palomas, y la misma denominación de ‘Palacio’, que tan comúnmente utilizamos.

Esta segunda etapa, había comenzado 06 de enero último, bajo la supervisión de la secretaría de Planeamiento y Obras Privadas de la comuna. Esta tarea consistió en la restauración de las aberturas de madera del frente de calle Fundador Ezpeleta, tanto planta alta como planta baja, siendo un total de 15 puertas y ventanas que se volvieron a la situación original de madera, además se les aplicó un revestimiento para conservar la madera que le da un color y brillo que contrasta y se integra a la fachada en general.

En el interior del hall se trabajo en paredes, columnas y molduras, reponiendo toda la ornamentación que estaba desaparecida finalizando con la aplicación de una capa pictórica en dos tonos de clave alta, para devolverle a este espacio de gran concurrencia una presencia de luz natural.

En esta oportunidad también se realizo la restauración de las tres rejas del hall de entrada y mampara que conecta con el patio interior.

Antes de iniciar la tercera etapa, que abarcará trabajos en el lateral sobre calle Sarmiento, Paralelo 32 entrevistó al artista y responsable de la firma, Raúl González quien se explayó sobre los distintos temas consultados.

_ ¿Palacio o edificio Municipal?

_ Para ubicarlo en un rango arquitectónico, en realidad es un término que no tiene mucho que ver con nuestras coordenadas culturales actuales, sino que se remonta a un momento en que se construyeron estos edificios. Normalmente el palacio tenía una distribución y dependencias que necesariamente tenían que alcanzar una escala para ser denominadas como tales; lo mismo pasaba con castillo, pero son todos términos europeos.

Nuestro interlocutor precisó que es justamente a partir de la instalación del programa de arquitectura del liberalismo, justamente a partir del gobierno de Eduardo Racedo (a mediados del siglo XIX), “todas las edificaciones se hacen a partir de un paradigma vigente en el viejo mundo. Ello puede verse tanto la arquitectura pública como privada de ese período, sobre todo impulsada por la economía agroexportadora, que respondía a esa expectativa”

Avenidas, bulevares, plazas, casas privadas, municipalidades, iglesias, “toda la construcción es para responder a una categoría, a una aspiración. No se hicieron en barrios marginales, ni para las personas que vivían en las quintas o zonas rurales, y con un programa que respondía a esas expectativas, y la terminología palacio tiene que ver con esas expectativas, y es totalmente correcto expresarlo como palacio municipal”, agregó González, señalando que se trata del principal edificio que tiene la ciudad, el que engalana, aclarando que no son los europeos, caracterizados por mármol, oro y bronce, pero que es acertada en el contexto de época, “si lo vemos con los ojos de hoy, sería un edificio histórico, y te diría que no sí si hoy se renombra dentro del patrimonio arquitectónico, atendiendo a las normas urbanísticas dentro de una nueva categoría, o se los deja dentro de su denominación de época”.

La fachada

“Nosotros tenemos un problema que es común a todos los edificios, y es que están expuestos a las condiciones del ambiente. Por suerte Victoria no tiene el aluvión de vehículos que generan toda una polución sumamente perjudicial, y que es positivo para su casco histórico ya que minimiza las vibraciones, y otra cantidad de factores que dañan los edificios”, precisó González.

El entrevistado aclaró que de igual modo y ante cualquier inconveniente, dejó en manos de Patricia Amato (Secretaría de Planeamiento y Obras Privadas) un detalle de todo el procedimiento a partir de un manual de mantenimiento, documentación que además incorpora un registro fotográfico con más de mil imágenes. “usamos materiales acorde a la restauración, y que tienen una exposición que ayuda a la pared y el sustrato para que siga en buenas condiciones. En caso de los lates no son recomendados nunca para este tipo de edificios porque bloquean la respiración del muro”.

González insistió en la importancia de la cubierta (techos), “porque ahí es donde empiezan los problemas, a partir de las filtraciones de humedad. Nos queda en el tintero la colocación de los ‘anti palomas’, que se hará una red especialmente confeccionada para Victoria, que brinda un bloque para el nido y los excrementos que generan”

González advirtió además que la última intervención “que por los materiales utilizados fue realizada a fines de los ’80, se utilizaron pinturas que no tienen las características para poder cuidar el muro, y colaboró con el deterioro, porque al ser pinturas acrílicas, no de mala calidad, sino por su composición bloquean la pared, y cuando se producen las fisuras, que son inevitables, el agua comienza a licuar el sustrato (revoque), la pintura está actuando como dique, y uno ve como se desgrana, ya que el componente de adhesivo que tenía la mezcla se licuó por la humedad”.

Deterioro de la pieza, la superficie, las molduras, y la lista sigue “por ello hubo que hacer toda una ‘reanimación’, volver a inyectarle a la superficie los polímeros que devuelven la consistencia y permiten el ciclo de evaporación saludable de la humedad en la pared”.

No se trata de derribar el revoque anterior y colocar uno nuevo, “en ello consiste la restauración frente a la obra civil, porque se persigue recuperar la pieza lo más que se pueda. Hoy por ejemplo la balaustrada de la planta baja se podría hacer un molde para dejarlas muy bien, porque están algunas chuecas y son naturalmente así, pero si hacemos eso cometemos lo que se llama falso histórico”.

El Color

González explicó que siempre se analiza el componente de pigmento que queda anclado en la superficie, incluso en las molduras y demás ornatos de la parte alta, “retiramos distintas capas de pintura. Y el color que lucía últimamente fue transitorio, porque el que tenía anteriormente era liso y blanco, y antes hubo otro color amarillo cremita a la cal, y uno más antiguo gris, también a la cal”.

En este sentido, con el paso del tiempo hubo por lo menos cuatro intervenciones distintas. “La fachada de Sarmiento sería la más original de todas, y por ello también la que más deteriorada está por el sol y el agua”.

Originalmente el edificio tuvo un revestimiento cementicio (también llamado piedra París o cemento romano), después se fue apelando a estos distintos colores y criterios según los materiales y gustos del momento. “Nosotros apelamos a dos cuestiones para la elección del color (identificado como natural), y que hablamos mucho con el Intendente Garcilazo y Patricia Amato. Primero que realzara el edificio mismo y el ornato, y por ello mismo, el hecho de colocar dos o tres colores en gamas combinadas como estaba antes, iba a quedar sobresaliendo demasiado del zócalo histórico que está alrededor de la plaza. Incluso en la misma cuadra, hay edificios que por su estilo propio y presencia arquitectónica, logran una integración que si nosotros apelábamos a una mayor gama de colores, iba a interrumpir esa uniformidad; y la valoración del volumen, porque esto se completa con luces, de noche”.

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