La parte imberbe de Cano que explica la arrogancia de Manzur

La parte imberbe de Cano que explica la arrogancia de Manzur

Las consecuencias de ponerse al frente de una empresa de denuncias de neto corte mediático.

TUCUMAN (Redacción) Bicho raro el político, a pesar de la responsabilidad que tiene se creen con inmunidad, facultad, privilegio, libertad para decir cualquier estupidez. Pero lo peor es cuando se pone al frente de una empresa de denuncias de neto corte  mediático que, por su finalidad, no prosperan y son absolutamente dañinas, no solo para el denunciante sino para la comunidad.   

En realidad estamos tan mal que reprochar se puede reprochar casi todo, pero cuando se carece de fundamento o priman los intereses políticos al margen  de la gravedad del hecho  -auténtico eje de atención que termina diluido- más que de una denuncia hablamos de golpes o efectos mediáticos, sin que la situación social desesperante pueda corregirse o podamos arribar a la verdad.

¿Por ejemplo? La denuncia del legislador radical José Cano respecto de la presunta manipulación por parte del Gobierno tucumano de las estadísticas referidas a la mortalidad infantil, esquemas y estado supuestamente dibujados y reducidos a la mitad en una maniobra oficial macabra. Según Cano, el partido gobernante falseaba las estadísticas, algo que después el actual candidato a gobernador por el Acuerdo por el Bicentenario no supo cómo mantener y sustentar en la Justicia.  

Al no ratificar la acusación en contra de Juan Manzur,  ex ministro de Salud, Cano cambió una demanda de comprometido tono social por pirotecnia verbal de tiro corto que, al no prosperar, consolidó la figura del dirigente kirchnerista, pasando de potencial verdugo  a benefactor, promotor y causa eficiente de la carrera política del médico candidato a gobernador en este momento por el FPV.

La pregunta pendiente es, aun sabiendo el legislador opositor  que la denuncia iba a quedar en la nada desde el principio, por qué siguió adelante entonces y por qué no hace uso de ella ahora atento a que la temática tiene vigencia social y espera por un abordaje judicial serio y responsable.

Si Cano quisiera retomaría la demanda de transparencia por adulteración de las variables que marcan la diferencia entre la vida y la muerte con el único objeto de obligar a reorientar las políticas de Estado sobre esta delicada materia. No obstante como la denuncia era solamente para dañar la imagen del Gobierno alperovichista, al final acabó afectando la imagen de Cano y la confianza de los ciudadanos (electores).  El vale todo oportunista de Cano alcanzó también a la Unión Cívica Radical.

Cano podría haber terminado con Manzur entonces no más pero no solo lo salvó de una condena social segura sino que le permitió salir arrogante de la embarazosa situación e incluso le dejó un flanco abierto vulnerable.  El candidato del Acuerdo por el Bicentenario dejó un flanco abierto para que se le inicie una querella por calumnias e injurias. Por qué no lo hace el ex ministro de Salud también es un misterio (o no tanto).

En los países donde el Poder Judicial funciona, los fiscales intervienen de oficio, proceden y actúan cuando la denuncia tiene entidad propia. Aquí, desde el comienzo las cosas no se hicieron bien, por eso es que no se llega a responsabilidades concretas.  El mismo sistema judicial permite que, cualquier simulador diga lo que se le ocurra para luego hacerse a un lado, al mismo tiempo que una investigación transcendental para la tranquilidad de la gente siga siendo un enigma, como si verdad de tamaña naturaleza pudiera ocultarse.

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