A raíz de las lluvias caidas durante la semana, las calles del barrio dejaron al desnudo el mal estado en el que se encuentran.
Tras el meteoro, las principales arterias del sector dejaron a la vista la gran cantidad de baches que Vialidad se empeña en tapar pero que el agua descubrió milagrosamente.
El fenómeno fue tal que varias intersecciones se anegaron, forzando a los vecinos a buscar caminos alternativos para acudir a las paradas de colectivo (líneas 581 y 563, pues el 541 sólo transita por calles asfaltadas).
El barro también volvió a convertirse en un denominador común, que obligó a los habitantes del sector a caminar por las veredas, cuando en el barrio acostumbran a transitar a pie por las calles.
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