Parque Natural Laguna de Gómez: destacan mejoras en los servicios, pero todavía resta mucho por hace

La seguridad es un aspecto que satisface a los residentes del lugar. Se solucionó la falta de presión de agua y se avanzó en la limpieza y la recolección de residuos. Algunos de los temas pendientes pasan por el estado de las calles, la iluminación y el tránsito en los fines de semana.
Es la primera vez que en la tradicional sección “Recorriendo los Barrios” no habrá testimonios de los vecinos con nombre y apellido.

Es que a principios de año, un grupo de moradores del Parque Natural Laguna de Gómez se reunió frente a periodistas de DEMOCRACIA para denunciar algunas deficiencias en los servicios del lugar entre las que se destacaba la falta de presión de agua, y a los pocos días una publicidad del Gobierno local daba a conocer una nómina de deudores de tasas municipales que, según declaraciones los vecinos, habría incluido nombres de personas que no eran morosas. Esta acción fue considerada por los residentes como una suerte de “contraataque” de las autoridades comunales.

Dada esta situación, en esta oportunidad varios vecinos del balneario dieron su opinión a este medio, pero todos pidieron reserva de su identidad, aún cuando en la mayoría de los casos se valoraba una mejoría en cuanto a las prestaciones que se brindan en la zona.

No obstante, más allá de los avances, todavía quedan temas pendientes de resolución.

La Laguna

El Parque Natural Laguna de Gómez es el principal atractivo turístico de la ciudad.

Ubicado en el extremo sudoeste de Junín, incluye más de 200 hectáreas y dista a unos 10 kilómetros del centro urbano.

Desde hace algunos años dejó de ser un espacio casi exclusivo para casas de fin de semana y, de a poco, por necesidad o por el placer de vivir en contacto con la naturaleza, muchos juninenses optaron por mudarse a las calles aledañas a la laguna.

Quienes se fueron a vivir al Parque Natural aseguran que hay que tener un carácter especial para convivir con la extrema tranquilidad que se experimenta de lunes a viernes, contrastando con el aluvión de visitantes de los fines de semana.

Un contraste que se potencia en las temporadas de verano, como la que está en curso.

Actualmente hay alrededor de 50 familias que residen permanentemente en el balneario, lo que provoca una creciente demanda en los servicios básicos.

Mejoras

Como se consignaba en los primeros párrafos de esta nota, a principio de año una veintena de vecinos del Parque Natural reclamaron en este diario la falta de presión de agua, una protesta que -según decían- fue desoída por las autoridades correspondientes durante meses.

Por entonces, los denunciantes sostenían que la presión en los días de semana era insuficiente y que los sábados y domingos era prácticamente nula, a pesar de que la obra de extensión de red de agua solamente tenía poco más de dos años.

Luego de la queja pública, desde Obras Sanitarias tomaron nota de la situación y solucionaron el tema que era muy preocupante, sobre todo en esta época del año, y que más allá de las consecuencias de salubridad e higiene, también había traído dificultades económicas dado que, de acuerdo a la versión de muchos propietarios, numerosos turistas que alquilaron inmuebles en la temporada los abandonaron por no tener agua corriente.

Sin embargo, los vecinos consultados por DEMOCRACIA destacan que el tema fue solucionado y la situación actual, en este aspecto, no presenta inconvenientes.

Por otra parte, una cuestión que siempre destacaron como positiva quienes viven en la Laguna, como así también los visitantes, es el de la seguridad, ya que se advierte una activa presencia policial, con patrullajes regulares y buena atención a los pedidos de los vecinos.

Otro aspecto en el que se logró una mejoría, aunque en este caso parcial, es el de la limpieza y la recolección de residuos.

Al principio de la temporada se advertía mucha basura los fines de semana (en especial, los domingos), problema cuya responsabilidad tenía una doble vertiente: por un lado la indolencia de los visitantes a la hora de deshacerse de sus desperdicios; y por el otro había una competencia oficial, ya que los recolectores municipales trabajaban los domingos de 10 a 12 y el camión de Ashira pasaba a recoger esa basura a las 11, por lo tanto, hacía su recorrido antes de terminar de juntarla.

Esta descoordinación en los horarios fue solucionada y se ve más limpieza en la calle principal, aunque la falta de consideración de los visitantes sigue estando presente, lo que provoca que el trabajo no sea completo.

Con todo, los residentes reclaman que la limpieza no sea un “maquillaje” y que se realice con frecuencia en todas las calles, ya que aseguran que se pone mucho énfasis en el camino que bordea a la laguna, pero no es igual en las cuadras interiores, en donde la recolección “deja mucho que desear”, según lo definió una vecina.

De hecho, así como se ve muy corto y parejo el pasto del sector que bordea a la laguna, algunos moradores se quejan por la falta de limpieza y desmalezamiento de algunos lotes y otras zonas públicas, en las calles interiores.

Lo que falta

En un balance general, los vecinos consultados por DEMOCRACIA aseguran que el Parque Natural está mejor que al inicio de la temporada y que poco a poco la infraestructura y el estado general del balneario están progresando. Pero aún quedan cuestiones irresueltas.

Un tema pendiente es el de la iluminación. Las familias que viven en la Laguna se quejan porque las luminarias son pocas y la luz es deficiente.

Con el esfuerzo de la Sociedad de Fomento se compraron unas 70 luminarias para ser colocadas, pero los dirigentes barriales aseguran que falta la decisión del Municipio para instalarlas.

Inclusive, hacen hincapié en que muchas de las luces del espigón están quemadas desde hace bastante y no hay reposición.

Otro aspecto que requiere atención es el estado de las calles, en especial las que están más alejadas del camino principal. “Desde Ceci (la arteria paralela a la cinta asfáltica) para abajo, están todas descuidadas”, dice un vecino.

En este sentido, una de las quejas recurrentes de los residentes es que las máquinas encargadas de arreglarlas solamente trabajan en la pista del Junín Moto Club. “Está bien que mantengan la pista, pero que también se ocupen del resto”, se lamenta una propietaria que lleva varios años viviendo en el Parque Natural.

Ya en enero en DEMOCRACIA se había denunciado esta situación y a la semana siguiente de la publicación hubo algunas mejoras, pero después todo volvió al mismo punto, según el testimonio de los lugareños.

Además, aseguran que en algunos sectores no hay buenos drenajes, por lo que cuando hay precipitaciones intensas se forman anegamientos que se mantienen por varios días.

En tanto, en los tiempos secos la complicación pasa por la ausencia del regador, que de acuerdo a lo que comentan los vecinos, solamente pasa en los sectores de mayor movimiento y en el Camino Costero, dejando sin el servicio a las calles interiores.

El tránsito es un tema que aún tiene aristas pendientes de solución, dado que no se respetan las velocidades máximas. “Los fines de semana está lleno de gente y esto parece una pista de carreras”, se queja una señora. En tanto, otro vecino propone que los controles no se hagan solamente en la entrada al balneario y que haya sanciones severas para quienes infringen las normas.

También se demanda mejor señalización y cartelería, y se alerta sobre las medidas de seguridad necesarias en el espigón: “Hace uno o dos años -explica un antiguo residente- sacaron las barandas que había en el espigón y no las volvieron a instalar; sería bueno que las pongan de nuevo para proteger a los que caminan por ahí”.

Más allá de los reclamos, el ánimo de los vecinos del Parque Natural ha cambiado en el último mes y medio porque se pueden apreciar los avances, aunque desean que este proceso de mejoría continúe adelante y no se detenga con el final de la temporada.

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