El parque de los Libres del Sur es uno de los lugares atractivos que nuestra ciudad ofrece no sólo al turista, si no también a los propios vecinos.
Cada fin de semana, y en la medida en que el buen tiempo lo permite, el mismo es aprovechado por cientos –y por qué no miles- de familias. Sin embargo, el estado en que se encuentra en la actualidad dista mucho de ser el mejor; es que dentro y alrededor del lago artificial que nunca llegó a inaugurarse, el panorama es desolador: troncos y ramas gigantes allí caídas, mugre por doquier, bolsas de basura, pañales y botellas de plástico en cantidad, forman la postal que se puede ver en el lugar. Otro dato para destacar es la destrucción total que tienen las columnas de alumbrado. Cuatro de ella están caídas, y las pocas que están en pie no tienen sus farolas. Obviamente, ninguna cumple su función de iluminar. El lugar es una “boca de lobo”, de lo que dan cuenta por caso los atletas de Unión Deportiva, que allí entrenan. Vecinos del lugar comentaron a este diario que jóvenes ingresan cada noche con sus motos y rompen las luces intencionalmente, para no ser molestados cuando realizan “picadas” en el interior del parque.
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