Los paros en el Perrando tienen mayor impacto en las cirugías programadas y en turnos diarios

Los paros en el Perrando tienen mayor impacto en las cirugías programadas y en turnos diarios
Atención sin turnos; inconvenientes con las licitaciones para la compra de insumos y medicamentos, salvados con compras directas; problemas en la provisión de comida para los profesionales afectados a las guardias y reprogramación de cirugías, entre otros problemas, configuran el escenario actual del hospital Julio C. Perrando de esta ciudad.
En jornadas de atención normal, el centro de salud tiene capacidad para otorgar por día 1000 turnos; mientras que durante las medidas de fuerza, ese sector resiente su actividad y no se emiten turnos. “Se atiende a demanda”, comentó a NORTE el director del hospital, Cristian Obregón. Así, terminan por atenderse cada día la mitad de las consultas que generalmente se otorgan por turnos. “Por ejemplo ahora, en el sector, hay seis personas de paro”, precisó ayer el médico.

El director del hospital Perrando, Cristian Obregón, dio cuenta del impacto de los paros en los servicios del centro sanitario.

En tanto, el sistema de emergencias tiene el funcionamiento habitual, aunque algunas áreas vinculadas y afectadas por los paros llegan a impactarlo. Así, por día se siguen asistiendo entre 20 y 30 partos, e iguales cantidades de accidentados (700 en promedio al mes), y cirugías de urgencia, que promedian las 15 intervenciones, por caso de heridos de arma blanca y de fuego, traumatismos varios y fracturas expuestas.

En este sentido, otro dato del impacto de las medidas de fuerza es el funcionamiento de tres de los seis quirófanos con que cuenta el hospital, que concentran todas las cirugías de urgencia y las programadas. Por lo que respecta a otro tipo de cirugías programadas, si su realización queda prevista justo en días de medidas de fuerza, se evalúa su reprogramación para los próximos días o bien, de acuerdo con las características de la patología, para dentro de dos o tres meses más.

Por lo general -según explicó Obregón- las cirugías más comunes que se programan son las traumatológicas o las de vesícula. Siempre considerando el cuadro clínico del paciente, también en algunas ocasiones las personas con cirugías programadas se presentan en el Servicio de Guardia de Emergencia, y se realizan allí las intervenciones.

Con diez semanas de paros recurrentes, los servicios del Perrando acusan el impacto. Funcionan tres de los seis quirófanos, fue tercerizado el servicio de cocina y se deben reprogramar las cirugías programadas por las que pacientes aguardan durante más de tres meses.

Otra de las áreas cuyo funcionamiento está resentido por los paros es la de Estadísticas, por lo que resulta complejo calcular el impacto de las medidas de fuerza en los servicios del centro sanitario.

Problemas con la comida y los insumos

También el director del nosocomio dio cuenta de la situación en el área de cocina, donde se preparan las raciones para médicos y residentes de guardia activa y pasiva. Por caso, son en promedio 70 profesionales los que atienden la guardia nocturna, entre médicos y residentes; y casi 200 médicos de guardia en horarios matutinos.

Los horarios en que prestan servicios implican que el hospital les provea de la alimentación necesaria. Pero las medidas de fuerza provocaron que el personal de cocina no realice su trabajo, y obligaron a la tercerización del servicio, con todas las complicaciones administrativas que ello implicó.

También el impacto de los paros se siente en el abastecimiento de insumos y medicamentos. “Hablan que falta y que nada funciona”, describió Obregón al referirse a los motivos de los paros. Explicó al respecto que, al perder la capacidad de compra porque se encuentran también afectados los sectores administrativos en los ministerios de Salud y Economía que autorizan las licitaciones, se deben realizar concursos para compras directas destinadas a cubrir el consumo semanal.

Este mecanismo necesariamente significa mayores costos que debe asumir el Estado, ya que se trata de menores cantidades. “Puede haber demoras, pero no faltas”, aseguró el director, al dar cuenta así de los plazos que manejan los proveedores de compras de pocas cantidades a los que deben recurrir por falta de licitaciones.

La adhesión es baja

Por último, el director se refirió a la adhesión del personal de salud pública a las medidas de fuerza, y puso un ejemplo: “En este momento hay entre 10 y 15 personas de paro; en la guardia, entre 50 y 100 personas, y otras 50 en Cirugía”. En definitiva, alrededor de 500 profesionales y empleados del nosocomio cumplen habitualmente sus funciones en el hospital. Sin embargo, reconoció inconvenientes en áreas donde se nota el impacto del paro, como mantenimiento, y otras prestaciones efectivas.

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