Al menos hasta anoche, el paro de los choferes de larga distancia se mantenía sin modificación alguna pese al reclamo de miles de pasajeros que, en todo el país, han sufrido las consecuencias de no poder seguir hacia destinos finales y permanecen varados.
De esta manera, entre versiones cruzadas sobre acuerdos o decretos que permitirían reanudar las tareas de los choferes, la espera continúa entre los miles de pasajeros que ya deberían haber salido o continuado viaje hacia diferentes lugares del país o aquellos otros que, con traslados programados por trabajo por placer, no saben cuándo podrían subirse a un colectivo de larga distancia para cubrir los kilómetros que los separan hasta sus lugares de destino.
Consultado respecto al aumento salarial que habría decretado el gobierno para los trabajadores, Rigoni se limitó a decir que “conocemos la noticia solo por trascendidos porque, de hecho, nadie nos ha comunicado nada oficialmente. Quiero creer que las comunicaciones pudieron demorarse por el fin de semana, por lo que lamentamos las consecuencias hacia el pasajero, y esperamos que en las próximas horas pudieran existir la confirmación de versiones para poder continuar con nuestras tareas habituales”.
Lo que no queda en claro, por la falta de comunicación oficial, es si el conflicto es “sostenido” por las cámaras empresarias, ante la negativa de aceptar el decreto de aumento que estima un aumento retroactivo del 18% desde enero y hasta marzo, pagaderos en dos cuotas iguales, mientras que desde el primero de abril y hasta el último día del año, los salarios aumentarían un 23% y con carácter remunerativo.
De darse esta situación, todas las empresas de transporte del país podrían ser sancionadas, tal cual se informó que ha sucedido en Buenos Aires porque, se asegura desde el gobierno nacional, “estaríamos frente a un lockout patronal”.
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