Las entidades no abrieron sus puertas, salvo para pagar jubilaciones y sueldos de la administración pública.
En una recorrida por las distintas entidades, El Diario pudo corroborar que la suspensión de actividades tuvo un alto acatamiento por parte de los bancarios puntanos. “Va a tener que volver mañana porque hay paro”, era la respuesta que recibían las personas que a media mañana pretendían ingresar a la sala principal de los bancos. Fue el caso del Francés, Macro, Galicia, Santander Río, Supervielle (sobre Junín), Nación y Standard Bank, donde los policías o agentes privados de seguridad daban la noticia detrás de las puertas de vidrio. Adentro, estaban todos los empleados, que debieron cumplir con la jornada de siete horas y media como todos los días, por tratarse de una huelga con asistencia al lugar de trabajo.
Según el presidente de Asociación Bancaria de San Luis, Francisco Rotondó, la medida “fue prácticamente una decisión de los cajeros”. “Hubo una asamblea con los empleados del Supervielle y ellos estuvieron de acuerdo en pagarle a la administración pública de manera normal, a pesar de que el paro en un principio era por todo el día”, señaló.
“Pienso que hubo un acatamiento muy alto, porque estaban todos los bancos prácticamente cerrados”, evaluó el presidente local de La Bancaria, quien dijo que mañana la atención será normal, al igual que el lunes, cuando tendrán asueto los empleados de la administración pública y de la Universidad Nacional de San Luis. “El día 3, en cambio, no se trabaja en los bancos porque es feriado provincial”, adelantó.
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