Se produjeron los graves desmanes. La policía cerró el edificio, pero no hubo detenidos ni se identificó a quien o quienes arrojaron vajilla desde la Casa de Gobierno.
En el tercer piso, delegados de la Federación de Trabajadores Municipales se contrariaban por la oferta "paupérrima, que es una burla" ofrecida por los secretarios de Hacienda de cada una de las 18 intendencias mendocinas.
La paritaria de los municipales, que ya lleva varios capítulos, se dio ayer en un clima de violencia inédito y culminó en un fracaso de las negociaciones y una propuesta de cuarto intermedio hasta el viernes a las 10, para que las comunas analicen si se mantienen en la oferta presentada o la mejoran.
Según los delegados y sus representados que esperaban en la calle, aguardan una propuesta superadora o irán al paro general.
Incidentes. Más de un centenar de trabajadores provenientes de varias localidades se concentraron en una de las puertas de ingreso a la Casa de Gobierno para dar su respaldo a los delegados gremiales que negociaban un aumento salarial. A las 17 se produjeron los graves desmanes. La policía cerró el edificio, pero no hubo detenidos ni se identificó a quien o quienes arrojaron vajilla desde la Casa de Gobierno.
Con la presencia del ministro de Gobierno, Mario Adaro, los representantes ofrecieron un aumento de 17 por ciento para la categoría inicial, en dos cuotas: la primera de 13 por ciento en marzo y 4 por ciento en setiembre. Además, convertir en remunerativos pero no bonificables los 230 pesos que se dieron en el 2009. Los gremialistas no aceptaron la propuesta y seguirán discutiendo el viernes.
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