Por Alejandro MarinelliEstaba cerca de la línea de llegada buscando a sus compañeros. Ya se había abrigado y tenía de nuevo su celular.
" Era como una película de catástrofe al estilo Spielberg. Me puse peor porque seguía sin encontrar a Fernando, mi marido, y a dos amigos más que habían corrido conmigo. Encima después empezaron a fallar las señales de los celulares”, relata Mónica, quien viajó especialmente para la carrera.
“Lo que había sido un día soleado, con miles de personas en la calle, con una carrera bárbara, se transformó en un instante en una tragedia. La zona de la llegada estaba colapsada. Todos queríamos irnos de allí, pero yo seguía sin poder hacer contacto. Minutos más tarde, con mensajes, conseguimos encontrarnos y volver al hotel. Ahora nos dicen que no salgamos”.
Tras la explosión, decenas de los 27.000 corredores se convirtieron en testigos del espanto. “Vi cómo volaba una pierna sobre mi cabeza. Fue terrible”, señaló una mujer a Fox Radio. Otros contaron que había “mucha sangre” cerca de las vallas, en el lugar donde sucedieron las explosiones.
“Había gente con los pies cortados por los talones”, relató un corredor al diario Boston Globe. “Estaba muy cerca, sentí la fuerza de la explosión y vi las víctimas a distancia, he visto uno que perdió las dos piernas”, relató una testigo que estalló en llanto. Minutos más tarde los periodistas de la cadena Fox informaban que diez de los heridos internados tenían miembros amputados.
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