Por: Daniel Fernández Canedo.Una nota de Julio Sevares de hoy llama la atención sobre lo que está pasando con el consumo de energía a nivel mundial y las dudas en torno a las consecuencias del desastre nuclear japonés.
Según datos oficiales, la economía creció 9,2% el año pasado y tuvo como correlato un 52% de aumento en las importaciones, dándole forma a un esquema en el que comprando en el exterior se cubre la falta de producción nacional.
El Gobierno sabe que este modelo no es sostenible por mucho tiempo y, en los rubros que puede, intenta frenar importaciones a los manotazos apostando a que los desequilibrios no se noten.
Pero el sector energético es demasiado sensible y complejo. En los últimos años se recurrió a la política de emparchar en lugar de pensar en soluciones de largo plazo en base a mayores inversiones y aumentos sostenibles de la producción nacional. El aumento de las importaciones no es bueno o malo, sólo que para sostenerlo son necesarios dólares y, por ahí, en algún momento pueden comenzar a faltar.
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