Estudió en la Escuela Normal José María Torres y ahora vive en Buenos Aires, donde tiene un estudio de diseño gráfico. Hace 15 años fue sometida a un trasplante de corazón, y cuando dijo que quería ser madre, le dieron un 25% de probabilidades de éxito. “Me la juego”, contó el padre, Julio Finondo, que le dijo su hija.
El jueves 10, Juliana y Gerardo se convirtieron en padres de Emilia, que nació pesando 2,5 kilos, y ese nacimiento fue noticia mundial.
Los médicos que la atendieron señalaron que el suyo es el primer caso en el mundo, por cuanto los aproximadamente 50 casos registrados en Estados Unidos fueron embarazos espontáneos, y no por fertilización asistida, como en este caso. Y, además, fue un proceso largo y complicado el que concluyó con el nacimiento de la beba, Emilia.
Por ser trasplantada, a Juliana, un mes antes del tratamiento de fertilización, se le realizó una biopsia cardiaca y otros estudios para conocer el estado de su corazón.
También tuvo que dejar de tomar las drogas que a diario ingiere por ser paciente trasplantada, pero que hubiesen causado malformaciones fetales; además, le reemplazaron otros medicamentos que toma, y le ajustaron las dosis de algunas para que pudiera tomar hormonas, de modo de estimular sus ovarios.
Cuidados. Los cuidados ahora también alcanzarán a la recién nacida.
El cardiólogo Sergio Perrone, del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic), que siguió de cerca el caso, dijo que Juliana no podrá “amamantar a la beba para no pasarle a través de la leche materna nada de los 10 medicamentos diarios que debe tomar desde hace 13 años para evitar el rechazo del corazón recibido”.
Perrone, cardiólogo de cabecera de Juliana, tuvo en sus manos entre otros casos resonantes, el trasplante pulmonar del cantante Sandro.
Aunque en el embarazo de Juliana, Perrone trabajó junto a Gustavo Leguizamón, jefe de la Unidad de Embarazo de Alto Riesgo del Cemic, y los reproductólogos Ricardo James y Nicolás Paul, del área de Endocrinología y Fertilidad del Cemic, y Ramiro Quintana, director de Preservar Fertilidad, un grupo de estudio sobre pacientes oncológicas pediátricas y adultas.
Los profesionales se pusieron al frente de una empresa difícil, con final incierto.
A los 10 días del inicio del tratamiento, los reproductólogos pudieron aspirar tres óvulos “de calidad”, a los que en el laboratorio les inyectaron espermatozoides del esposo. Esta técnica se conoce como ICSI o inyección intracitoplasmática de un espermatozoide. Y a las 48 horas, los médicos le transfirieron un embrión para evitar un embarazo gemelar, que pondría en riesgo la vida de Juliana.
Cada dos o tres semanas durante el embarazo, Juliana debió acudir a las consultas con su cardiólogo y el especialista en embarazo de alto riesgo.
Objetivo. Ahora Juliana y su marido Gerardo son protagonistas de una noticia que ha recorrido el mundo, que se ha colado entre los principales titulares de todos los medios. Sólo escribiendo el nombre “Juliana Finondo” aparecen 1.830 resultados en el buscador de Internet de Google.
“Lo que es novedoso en Argentina y el resto del mundo es la llegada a buen término de un embarazo logrado con técnicas de fertilización asistida de alta complejidad en una mujer trasplantada del corazón”, explicó Gustavo Leguizamón, uno de los especialistas que trató el caso en el Cemic.
El corazón de Juliana se afectó luego de un viaje a Brasil, a los 25 años, cuando contrajo un virus que le inutilizó el músculo cardíaco. Fue trasplantada en la Fundación Favaloro y pudo salir adelante. Lo demás, no vino por añadidura: Juliana se propuso ser madre, quedar embarazada, y quedó embarazada, fue madre.
Julio Finondo, el papá de Juliana, contó a EL DIARIO que desde que el caso se conoció el miércoles a través del diario La Nación, la casa de su hija en Buenos Aires ha recibido oleadas de cronistas, infinidad de llamados de distintos medios, y la decisión que debieron tomar fue mudarse a una quinta, para encontrar privacidad. “Hoy (por ayer) me llamó, y me dijo: ‘Papá, no me llames porque no vamos a contestar el teléfono. Esperá a que yo te llame’. Es así. Así viven”, contó el padre.
De todos modos, se siente complacido con la llegada de su nieta, “una criatura hermosa”, un hecho del que ahora todos hablan, a toda hora, porque Juliana pudo dar a luz habiéndose propuesto un objetivo cuando todos apostaban al fracaso. “Mi hija tiene unas agallas bravas. Le habían dicho que no podía tener hijos, porque es trasplantada, pero ella igual. Dijo: ‘Me la juego’. Y le salió bien”.
Para destacar
* “Caso único: mujer con corazón trasplantado se convirtió en mamá”, tituló el diario El Comercio, de Lima, Perú.
* El Universal, de Caracas, Venezuela, presentó así la noticia: “Nació primera bebé tras fertilización en mujer con trasplante de corazón”.
* “Nace bebé tras fertilización en mujer con trasplante del corazón”, reseñó Los Tiempos, de Cochabamba, Bolivia.
* La agencia italiana Ansa difundió la noticia bajo este título: “Da a luz mujer sometida a trasplante cardíaco”.
* “Mujer con trasplante de corazón dio a luz a niña concebida por fertilización”, presentó El Nacional, de Caracas, Venezuela.
AL MARGEN
El caso. Emilia nació el jueves 10, y pesó 2,5 kilos. Nació por cesárea, no por la situación de trasplantada de la madre, sino por la posición en la que estaba. Juliana, la mamá, es de Paraná, tiene 39 años, y hace 13 años fue trasplantada del corazón en la Fundación Favaloro. Cuando dijo que quería tener un hijo, los médicos le anticiparon que tenía un 25% de probabilidades de quedar embarazada mediante un sistema de fertilización asistida.
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