Un paraje salteño pide que le devuelvan la momia del Chañi

Un centro vecinal del paraje salteño El Palomar, ubicado al pie del nevado de Chañi , pidió por escrito a la Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia que gestione la devolución del "infante de Chañi", la primera de las momias descubiertas en Argentina y llevada en 1905 al Museo Etnográfico de Buenos Aires.
En lo que es el primer reclamo por escrito de este tipo, vecinos de El Palomar -una pequeña localidad de 150 personas a un kilómetro del límite con la provincia de Jujuy - pidieron formalmente la restitución del "infante de Chañi", que permanece desde comienzos del siglo pasado en la capital argentina.

A pesar de que hay caminos, a El Palomar se llega con dificultad desde un desvío que parte de Alfarcito, en la ruta 51, y pasa por Las Cuevas y Lagunas del Toro.

El reclamo hecho por la devolución de la momia tiene una particularidad: fue hecho por el "Centro Vecinal" de El Palomar, puesto que sus integrantes no se reconocen por el momento como aborígenes.

Según destacó la antropóloga Silvia Soria, desde hace años los vecinos de ese paraje salteño están organizando un museo en la que piensan preservar y mostrar el abundante material arqueológico que recolectaron en la zona. Y creen que es el lugar adecuado para guardar el "infante de Chañi".

De hecho, la zona tiene abundantes sitios arqueológicos, relevados durante los trabajos de investigación sobre el "Camino del Inca", por el que en esa zona circularon los integrantes y los bienes del imperio incaico, y que estaba jalonado por postas y hasta centros administrativos.

Según consignaron, Emilio González Turu y Christian Vitry en su libro "Nevado Chañi", la vida del infante de Chañi fue "ofrendada" en la cumbre de ese cerro "con propósito tanto divinos como políticos, en una ceremonia conocida como capacocha".

En su libro, ambos investigadores consignaron que la momia fue extraída en de la cima por una expedición militar al mando de un teniente coronel, en 1905, y luego donada al Museo Etnográfico de Buenos Aires.

Aunque no se pudo establecer con certeza si era varón o mujer, los investigadores estimaron que el niño tenía cinco años al momento de su muerte. Su estado de conservación dista mucho de los niños del Llullaillaco: el infante de Chañi está disecado y no tiene órganos.

Al momento de su hallazgo, la momia tenía un rico ajuar integrado por tres mantas de lana de llama, guanaco y alpaca, una faja, una túnica, un peine y dos ojotas.

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