La existencia de hasta la totalidad de una cuadra como espacio reservado como parada del transporte público de pasajeros genera reclamos de conductores, quienes argumentan que en algunos casos se prohíbe estacionar en lugares que podrían ser utilizados por particulares. Mientras, los usuarios del transporte cuestionan cambios de paradas y el mal estado de las garitas.
Esto se refleja en la bronca de los automovilistas, quienes piden urgentes soluciones. Ahora los cuestionamientos también llegaron indirectamente al transporte público de pasajeros, a través de ciudadanos que criticaron la extensión que ocupan las paradas, las cuales parecen no tener un criterio definido desde la Municipalidad.
En el casco céntrico, sobre la San Martín y la Rivadavia, en ambos casos desde España a Abásolo, hay cinco paradas de transporte público, de las cuales las tres que se encuentran sobre San Martín, entre 25 de Mayo y Pellegrini, Moreno y Güemes; y Güemes y Máximo Abasólo, ocupan cuadras completas, prohibiendo el estacionamiento de todo tipo de vehículos particulares.
Esto no es algo que se implementó con el carril único, sino que ya desde antes estas paradas eran exclusivas para el uso de colectivos. En la Rivadavia la parada que se encuentra entre Pellegrini y 9 de Julio ocupa también la totalidad de una de las manos de la cuadra, mientras que las de Mitre y Belgrano sólo ocupan la mitad de la extensión de la cuadra. En esta última estacionan momentáneamente las líneas de colectivo que llegan desde la zona sur.
La situación se repite en la calle Sarmiento, ingreso de los transportes que vienen de zona norte. En este caso son dos las paradas, una en la esquina de Pellegrini, y otra en la intersección con Mitre. Esta última ocupa más de 30 metros de vereda y fue ampliada el año pasado, impidiendo el estacionamiento de al menos dos vehículos más que no interferirían en el descenso de pasajeros.
“No se entiende qué criterio usan porque en algunos lugares dejan un espacio adecuado y en otros casi media cuadra. Como se encuentra el centro esto tendrían que reverlo porque estacionamientos no es precisamente lo que sobran”, comentó Alberto, un conductor particular que se encontraba estacionando el viernes en la calle Sarmiento.
Al ampliar el relevamiento a los barrios las quejas están más relacionadas con la falta de señalización de las paradas o el estado de las garitas.
Sin embargo, el cambio de paradas también es un contratiempo que se registra en el centro.
Florencia, una joven que se traslada a diario desde el barrio Roca al centro, manifestó su malestar ante la poca información que se brinda sobre la modificación de las paradas. “Frente al Colegio Perito Moreno había una parada y también en la Escuela 1; ahora pusieron un caño en la esquina de Belgrano, frente al juzgado, y esa es la parada”, graficó.
Según pudo averiguar este diario, las modificaciones deben ser dictadas por ordenanza municipal, donde se dan a conocer las características de cada parada. Sin embargo, en este caso ello no habría sucedido.
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