Las instituciones de Junín tienen que recurrir a los alquileres y concesiones para solventar los gastos estructurales. Muchas veces, los gastos que se generan por la apertura de un estadio no son cubiertos por la venta de entradas y las recaudaciones de las cantinas.
En el año 2004 se estrenaba en los cines del país la película “Luna de Avellaneda”, que contaba las dificultades de un club de barrio que, inmerso en una profunda crisis, encontraba como una eventual respuesta a sus necesidades, un ofrecimiento para convertirlo en un casino, lo que generaba un conflicto entre los socios.
Diez años después, pareciera que los clubes amateurs de nuestra ciudad van por el mismo camino. La realidad marca que las instituciones del fútbol local deben apelar a la creatividad para obtener ingresos que les permitan mantenerse en funcionamiento, puesto que lo que se cobra a los socios por la cuota y las recaudaciones de los fines de semana, no alcanzan para cubrir los gastos.De esta manera, la mayoría de las instituciones futbolísticas de Junín recurren a alternativas de todo tipo, por fuera de lo deportivo y social, para juntar dinero.
Diferentes opciones
Hace cinco años se produjo un debate en el ámbito deportivo local, cuando el club Villa Belgrano alquiló su cancha de básquet para la instalación de un supermercado chino. En aquellos días, referentes de la institución alegaban que los problemas económicos y la falta de chicos que practicaran ese deporte, los llevaron a tomar esa decisión.El panorama en la actualidad no es muy distinto. “La situación es muy difícil, como en todos los clubes, porque cuesta juntar el dinero y absorber los gastos”, señala Bruno Screpis, el presidente de Villa.Es que la recaudación por la cuota que se les cobra a sus 250 socios cubre apenas un pequeño porcentaje de las cuentas de una infraestructura tan grande. Screpis cuenta que en Villa, los ingresos más importantes provienen del alquiler de la cancha de básquet a un supermercado chino, la concesión del buffet –que abrirá en los próximos días– y la renta de un local ubicado en la esquina de la sede, donde funciona una panificadora. Además, en el predio de la cancha se alquila un espacio donde se instaló una antena telefónica y están trabajando en un proyecto para hacer canchas de fútbol sintético.Otro club que alquiló su espacio para la instalación de una antena es Jorge Newbery. Su presidente, Juan José Itoiz, asevera que “con la cuota societaria no se financia ningún club amateur de Junín, porque el público suma no más de tres mil personas, que están repartidos en los diez clubes”.Newbery cuenta con unos 300 socios. Pero sus mayores ingresos provienen de otras acciones, como explica Itoiz: “En una época Newbery tuvo una actividad social muy importante con las que ahorró y fue comprando propiedades, que hoy nos permiten a nosotros cobrar alquileres por distintos espacios. La ex cancha de pelota hoy es un salón de fiestas infantiles, hay un restaurante en la sede social, se alquila el quincho, el gimnasio está concesionado para una cancha de césped sintético, en el predio del estadio hay un espacio concesionado para otra cancha sintética, tenemos un salón de fiestas que alquilamos para eventos. Además hay un buen ingreso por publicidad, porque tenemos un tapial sobre la calle Maipú que tiene un valor comercial importante, lo mismo que el que da a Lavalle”.Esto se repite en Defensa Argentina, que tienen un pelotero en la sede, la cantina concesionada y una antena telefónica en su predio. “Cuesta mucho en la parte económica, como en todos los clubes”, señala el titular de la entidad Gastón Fredda.Otra institución que tiene concesionada su sede a un pelotero es Ambos Mundos.Su presidente, Carlos Rudi, dice que eso le permite mantenerse, junto con otras acciones: “También tenemos el ingreso por el alquiler de la canchita de fútbol 5 por un convenio que se hizo por cinco años. Con eso podemos abastecer gran parte del fútbol, pero no llegamos a juntar lo que tenemos que pagar a la Liga y, a raíz de eso, en conjunto con la comisión directiva y la subcomisión de Fútbol, organizamos eventos, polleadas, rifas, para cubrir los gastos”.Un análisis similar hace Ariel Allende, titular de River Plate. “La cuota societaria no alcanza para cubrir los gastos fijos que hoy tiene el club –explica– por eso hay que hacer bonos, rifas polleadas, bingos, fiestas, distintas actividades para poder solventar los sueldos, el gasto de Liga y todo eso hay que ir previendo”.En “La Loba”, además de cobrar la cuota a sus 726 socios, los recursos provienen de las dos canchas de paddle que están tercerizadas, la cancha de césped sintético que paga un canon mensual, y una cochera para 23 autos.En tanto, Independiente genera recursos con el alquiler de dos propiedades que le pertenecen al club, ubicadas en calle Primera Junta: en una hay una veterinaria y en la otra un centro de depilación. El presidente, Juan José Ale, afirma que “la situación es común a todos los clubes. Un costo de fecha de un fin de semana, entre inferiores y primera, sale cinco mil pesos o más, y las recaudaciones cubren no más del 70%”.Por su parte, el presidente de BAP, Javier Pepa, coincide en que “resulta imposible afrontar toda una estructura con una mínima cuota que le cobramos a nuestros 350 socios”.En tal sentido, también recurren a distintas alternativas para recaudar: alquilan una cancha de fútbol 5, mantienen un convenio con una empresa de telefonía celular que tiene una antena instalada en el predio, alquilan su salón para eventos, explotan sus canchas de tenis.Mariano Moreno tampoco escapa a esta lógica. Durante años tuvo alquilado su salón donde funcionaba una bailanta, pero eso se terminó, como explica el presidente del club, Diego De Narda: “Recibíamos críticas por parte de socios porque consideraban que no correspondía que hubiera un salón de bailes en ese lugar. Entonces, cuando se terminó el contrato tomó las riendas del salón para su explotación. A las instituciones que tienen la misma finalidad que el club y que están dentro del sector de influencia, se lo damos gratis”.Pero también hay se reciben ingresos por otros medios: se alquila el sector de piletas a una empresa de eventos infantiles y las canchas de paddle están concesionadasPor último, el club Rivadavia no tiene áreas concesionadas. Además de la cuota que abonan sus 500 socios, los ingresos provienen de los tradicionales bailes de los fines de semana, que no están tercerizados, por lo que son los propios integrantes de la comisión directiva los que trabajan ahí los sábados a la noche. Además, alquilan su salón para eventos.
Abran cancha
Además de los sueldos y los gastos fijos por impuestos y servicios, los clubes deben juntar el dinero suficiente para solventar las erogaciones que implica abrir su estadio un fin de semana para que se disputen los partidos de fútbol: el pago a los árbitros para todos los partidos del día está y si además juega la primera división, hay que pagar un operativo de seguridad. Estos costos deben ser cubiertos por el local.Todos los presidentes consultados coinciden en que es imposible que el saldo sea positivo después de una jornada de fútbol. En un buen día, con los ingresos por las entradas vendidas y el trabajo de la cantina, tal vez se pueda salir hecho, pero si es una jornada fría, de invierno o con lluvia, seguramente el resultado será deficitario.El que más sufre esto es Villa Belgrano que, a este panorama, debe sumarle el hecho de jugar sin público y recién en la última jornada volvió a presentarse en su cancha.Un ejemplo de las dificultades que se afrontan se advierte en lo sucedido en el último Torneo Nocturno, donde la mayoría de los clubes perdió dinero. Itoiz cuenta que “Newbery jugó todos los partidos del certamen, hasta la final, que disputó con Villa Belgrano, y así y todo terminamos con un saldo a favor de 500 pesos”.El resto de las instituciones admite déficits que llegan hasta los $9.000, dependiendo el club.“El Nocturno habría que reverlo”, dice Allende, y luego profundiza: “Los gastos son mayores, pero nosotros ya sabemos que cuando termina el campeonato vamos a ir a pérdida ¿se justifica? Habría que discutirlo. No digo que no se haga más, porque es algo que a la gente le gusta mucho, pero a lo mejor habría que repensarlo o reformularlo”.
Futuro incierto
Un repaso por los clubes de Junín marca que la situación es compleja y que no aparece una solución a corto plazo.Lo que se hace, es gracias al esfuerzo de la gente que pone su amor en la institución. “Tenemos que agradecer a los padres y los socios que colaboran permanentemente, más algunas empresas que nos dan una mano”, resume Pepa.Para Allende, “es un esfuerzo tremendo, hay que prever y calcular cada centavo que se pone en cada una de las actividades porque si no, vas a pérdida”.En tanto, Screpis siente que “a veces la gente se aleja de los clubes y es muy difícil conseguir gente que dé una mano”.Algo similar a la opinión de Rudi, para quien esta actividad “cuesta un montón”.“Moreno tiene algo más de 300 chicos en todas las divisiones inferiores –añade De Narda– y la función social que cumplen los clubes muchas veces no se condicen con los aportes que tendríamos que recibir, y hablo de los ámbitos municipal, provincial o nacional”.En el mismo sentido, Fredda destaca que Defensa contiene niños que en muchos casos viven en situación de riesgo social. Para ello destaca el apoyo del Municipio que colabora con la institución.“Es complicado”, dice Ale y puntualiza que para seguir adelante “en todos los clubes hay mucho esfuerzo personal de los dirigentes”.Por su parte, Itoiz remarca que Newbery tiene “un balance equilibrado” aunque no desconoce la realidad de todos los clubes.“Nos pasa a todos más o menos lo mismo”, desliza Sosa, para luego concluir: “El panorama es complicado, no es nada fácil. Hay que trabajar cada vez más y hay cada vez menos gente dispuesta a colaborar”.
Club por club
Villa Belgrano:
250 socios.
Alquila la cancha de básquet a un supermercado chino; el buffet está concesionado; rentan un local ubicado en la esquina de la sede donde funciona una panificadora; alquilan un espacio para una antena telefónica; y trabajan en un proyecto para hacer canchas de fútbol sintético.
Jorge Newbery:
300 socios.
En la ex cancha de pelota funciona un salón de fiestas infantiles; en la sede hay un restaurante; se alquila el quincho; hay una cancha sintética en el gimnasio y otra en el predio del estadio; cuentan con un salón de fiestas; publicidades en los tapiales de la cancha; alquilan un espacio para una antena telefónica.
Defensa:
200 socios.
Tienen un pelotero en la sede, la cantina concesionada y una antena telefónica en su predio.
Ambos Mundos:
100 socios.
Arrendan su sede a un pelotero y también alquilan una cancha de fútbol 5.
River Plate:
726 socios
Tienen dos canchas de paddle tercerizadas, una cancha de césped sintético que paga un canon mensual, y administran una cochera para 23 autos.
Independiente:
180 socios.
Tienen alquilados dos propiedades donde funcionan una veterinaria y un centro de depilación.
BAP:
350 socios.
Alquilan una cancha de fútbol 5; arrendan un espacio para una antena de telefonía celular; alquilan su salón para eventos; explotan sus canchas de tenis.
Mariano Moreno:
300 socios.
El salón se alquila para eventos, las canchas de paddle están concesionadas y en el sector de piletas funciona un emprendimiento para fiestas infantiles.
Rivadavia:
500 socios.
No tienen áreas concesionadas. Recaudan con los bailes de los fines de semana, y alquilan su salón para eventos.
Sarmiento: la contracara
Al mismo tiempo que la situación de los clubes de fútbol amateur se fue agravando, como contrapartida, el Club Sarmiento creció notablemente en los últimos años.
Claudio Perkusic, vicepresidente primero del Verde, recuerda que hace nueve años, cuando asumió esta comisión directiva, “el club estaba en una situación lamentable, con muchas deudas”.
En los tres primeros años de gestión “se saneó el club” y después se trabajó para hacerlo crecer en infraestructura: “Se hizo el restaurante, el gimnasio, las canchas de tenis, la cancha de fútbol 5 sintética, se mejoró el estadio, se hicieron obras como los palcos, mejoramos las cabinas de transmisión, se hizo la pensión, compramos el micro doble piso para trasladar las divisiones inferiores, y más”, enumera Perkusic.
Esto, sumado a algunos éxitos deportivos, también ayudó a hacer crecer la masa societaria, que pasó de 1.200 a más de 5.000 en la campaña del ascenso. En la actualidad, el Verde cuenta con unos 4.200 asociados.
Además, sumando los participantes de las divisiones inferiores de AFA, las de la liga local y la escuelita de fútbol, hay más de mil pibes practicando fútbol en el club. Y si se añaden las otras disciplinas, hoy en Sarmiento hay unos 1500 chicos que practican deporte.
En ese marco, Perkusic remarca que los objetivos desde lo institucional pasan por “hacer la tribuna cabecera en el estadio, terminar los vestuarios de la ciudad deportiva, e inaugurar el Salón de Usos Múltiples, que podría concretarse el mes que viene. Además, se están haciendo mejoras en el estadio de básquet para adecuarlo a la categoría”.
En tanto, en lo deportivo la meta “es tratar de lograr el ascenso”, aunque admite que será “muy difícil”.
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