La Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico publicó un libro con un relevamiento de centros de procesamiento ilícito de estupefacientes, en base a casos investigados por 49 Juzgados Federales. Buenos Aires, Córdoba y Capital Federal, los distritos más críticos.
Entre sus conclusiones, según la información relevada surgió que Buenos Aires es la provincia del país con más establecimientos clandestinos de producción y adulteración de estupefacientes, seguida de Córdoba y Capital Federal. En tanto, y para sopresa de todo el país, Tucumán ocupa tristemente el cuarto lugar, de acuerdo a los guarismos vertidos en la publicación.
El estudio comienza con una distinción entre “producción” y “fabricación” de estupefacientes. Mientras que lo primero significa el cultivo y procesamiento de materias primas (como por ejemplo, la hoja de coca y la producción de pasta base), la “fabricación” apunta a aquellos establecimientos en los que se encuentran precursores químicos para procesar esa pasta base ya elaborada.
Para este informe, el SEDRONAR solicitó a los juzgados federales de las principales provincias del país los casos judiciales sobre “cocinas” detectados entre 2000 y 2006, porque se trata de causas ya archivadas.
Algunos especialistas consideraron que esta atemporalidad es una de las falencias de este abordaje, ya que sólo en el caso de Córdoba en los últimos cinco años han proliferado las noticias sobre hallazgos y difuminación de estos centros clandestinos para la elaboración de la droga, en especial el clorhidrato de cocaína.
Según el estudio, fueron realizados pedidos formales de información a 49 juzgados federales de Capital Federal y de las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Salta y Jujuy, a partir de una estadística previa de la Base de Datos Estadísticos sobre Procedimientos por Infracción a la Ley 23.737. Los 42 juzgados federales que respondieron comunicaron la existencia de 59 causas vinculadas con procesos de producción y fabricación ilícitos de estupefacientes. De esos casos, sólo se accedió a 44 expedientes.
Al analizarlos, surgió la existencia comprobada de 43 centros de procesamiento ilícito de estupefacientes, de los que sólo uno refiere a las drogas de síntesis, mientras que el resto se vincula con el procesamiento de cocaína. Treinta se dedicaban a adulteración/fraccionamiento de estupefacientes, mientras que 14 se relacionaban con su fabricación.
El estudio del SEDRONAR advierte que el sistema de relevamiento de causas judiciales que se llevó a cabo no permite formular generalizaciones aplicables al universo de causas judiciales vinculadas con la producción y fabricación de estupefacientes en el país. No obstante, los datos estadísticos disponibles sí habilitan “a afirmar que la información analizada se constituye en un referente empírico sumamente válido a la hora de aportar claridad sobre el problema”.
“Si bien no todas las jurisdicciones posibilitaron el acceso a los expedientes, es posible localizar a la mayoría de los centros de procesamiento ilícito que fueron informados en la provincia de Buenos Aires (el 55 por ciento) y en la provincia de Córdoba (20 por ciento), la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (11 por ciento) y las provincias de Tucumán (siete por ciento), Salta (cinco por ciento) y Jujuy (dos por ciento)”, se destaca en el libro, que es de distribución gratuita.
En lo que respecta a los centros de fabricación ilícita, los tres distritos más críticos son Buenos Aires, Córdoba y la Capital Federal. Del análisis de las causas judiciales que hizo la Secretaría, surge que la mayoría de las investigaciones se iniciaron a partir de denuncias anónimas. Y en gran parte de los casos analizados fue posible observar que las “cocinas” analizadas (o sea, que fueron juzgadas) compartían, como característica relevante, la precariedad, tanto de las locaciones como de los elementos encontrados.
No obstante, también aparecieron en los expedientes instalaciones de mayor complejidad, así como “casas quinta” que los “narcos” habían preparado para la producción/fabricación ilícita de estupefacientes. De esta manera, buscaban espacios amplios sin “curiosos” en las proximidades.
En cuanto a cómo fueron juzgados por la Justicia Federal estos casos, aunque se hallaron “cocinas” para la producción o el “estiramiento” de la droga, en la mayoría de los procesos sólo hubo condenas por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
Comentá la nota